Paseaba por el
mercado de Tlaquepaque, cargando los huamúchiles que mi abue compró a $10 el
cuarto, llegábamos al puesto de un señor muy curioso.
-¿Se parece a
Sergio, el hermano de Raúl, no?-preguntó mi abue a mi mamá “discretamente”.
Raúl era el
esposo de una de mis tías, y su hermano -Sergio- ya había muerto de una
sobredosis hace unos 2 años.
Mi mamá
asintió, tenía un cierto parecido con él, pero no era mucho. Tal vez el diente
de fierro era lo que mi abue notaba.
Mi abue pidió
un kilo de mangos y mientras se los ponían, le comentó al señor su observación.
-No sé por
qué-dijo este metiendo los mangos en una bolsa-, pero todos los morenos nos
parecemos. ¿Han ido a Oaxaca?
-No-contestamos
al unisonó mi mamá y yo.
-Pues allá
parecen que a todos antes de crecer les pasan un hacha, para que salgan todos
parejos-comenzó a reírse, una risa extraña y vergonzosa pero divertida-, y
parece que a todos les dan el brochazo, porque están del mismo color.
Continuó su
risa escandalosa, hasta que mi abue pagó y nos alejamos.
-Qué raro
señor-susurró mi mamá.
Todos locos en Tlaquepaque... No hay que ir (??)
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