Ella se levanto pensando que estaban mal… Que había sido su culpa y entonces se dio una cachetada a ella misma. Ya basta de sentirse así. Solo había sido sincera y si por eso se había molestado lo sentía pero no era su culpa y lo sabía muy bien.
Fue entonces que reflexiono que él no cambiaría y mucho menos por ella…
Había leído tantos refranes de amor que se le hacía gracioso que apenas comprendiera esas palabras, ella tenía que cambiar, para bien. Se había perdido a si misma tratando de complacer a los demás y lo sabía muy bien…
Las cosas en el camino no son fáciles, pero nada es fácil en esta vida y ahora ella quería estar bien con ella y con los demás pero sobre todo con él, porque ella si pondría de su parte, como todos los días y noches aunque él no se diera cuenta de eso. Sola podía llorar, podía patalear pero jamás nadie la vería de tal manera.
-¿Estás bien?-le preguntaban cuando tenía esa cara de estar en algún lugar lejano, con la mirada apagada y el gesto sereno.
-Sí-contestaba con una sonrisa, mentía.
No quería dar explicaciones a nadie de lo que sentía, eso no serviría de nada. Nadie la entendería más que ella misma.
Entonces subió las escaleras de la casa… se quedo ahí arriba mirando el amanecer mientras sus lagrimas caían despacio… suspiro tantas veces, hasta que se dio cuenta de que tenía sueño.
