Las graduadas

1 comment
                                                                (Foto chistosa del mes)

Las personas nunca eligen a sus amigos y quien lo dice así, está muy equivocado, porque un amigo ya es tu amigo cuando menos lo piensas, antes siquiera de tú saberlo, y eso, fue lo que me pasó a mí.
¿Cómo olvidar mi primer día de clases? Asustada, nerviosa, contenta, medio pendeja y sin ningún amigo con quién recurrir. Pero las recuerdo, una quería hacer algo de su vida y la otra no se aguantaba a esperarse para comprar las guías. Jamás pensé que terminaría extrañándolas tanto, pero aquí a cada una un escrito personal.
Andy:
Gracias principalmente, por ser mi amiga, por darme consejos y hacerme reír, por escucharme, por reírte conmigo, por no dejarme abajo, por esos detalles que tuviste, por recibirme en tu casa, por presentarme con tu familia, por las tareas que me pasaste, por soportarme en mis momentos “mamones” o “simples”, por permitirme conocerte y hacerte una de mis mejores amigas; yo espero que eso jamás cambie, porque vales mucho y te quiero siempre de mi lado. Ojalá todo lo que quieras se te cumpla, verás que sí y que ese estúpido ya capte. Acuérdate de nuestro viaje. LOL. Te adoro, Andy.

Brenda:
Pinche güé, a ti tengo que pedirte perdón por todas las pendejadas que te decía, pero quiero que sepas que fue porque enserio te ganaste un pedacito de mi confianza. Gracias por hacerme reír, por los golpes, por dejar que fluyera mi “yo” brutal y jamás pensar si quiera en dejarme abajo, por hacerme entender que no soy la única con problemas y que todos se pueden solucionar. Por tu inocencia y tu pureza y tu goloseo “escondido”. Tú sabes que yo deseo que hagas lo que quieras y que te valga madre TODO, lo sabes bien. Te adoro, Brenda.
También gracias a las dos, por apoyarme con Brandon, por creer en eso cuando nadie más creía, gracias por compartir sus locuras conmigo, todo lo que hacían, perdón si las hice sentir mal en algún momento.
Perdón también sino estoy siendo muy clara pero me cuesta trabajo escribir con exactitud, si me vieran (estoy llore y llore).
Esto no es un adiós, lo sé, sólo quise escribirles lo que siento por ustedes, porque de las 3 fui la menos detallista, pero enserio, no lo olviden. ¡¡LAS QUIERO!! Pase lo que pase.
                                                     
                                                                                                                          Con amo, Dani.




                                                                                                                                       

Madrugadas enteras

1 comment

Era muy temprano –o muy tarde- ya, cuando estábamos sentados, desnudos, mirándonos el uno al otro, la música era tranquila y la luz de la luna iluminaba el cuarto; no necesitábamos la luz.

Acariciaba su barba abrazada de él, después de hacer el amor era el escenario perfecto.

-Pon algo de música-le dije a él mientras mi aliento chocaba con su piel.

-¿No estás cansada ya?-su voz grave hacía que mi piel se enchinara.

-No-contesté.

Renegó pero al final accedió y se despegó de mí un segundo, después volvió. Comenzó a sonar la canción.

-Quiero vivir junto a ti, quiero morir junto a ti, quiero perderme por ti y no dejarnos jamás, quiero largarme de aquí…-comencé a cantar.

-¿Quieres irte de mi casa?-rió-Nena, es muy tarde ya.

-Cállate, déjame cantar-tomé aire y continué- y no volver nunca más y no poder regresar los dos a este lugar…

Me acerqué y encontré sus labios en medio de la oscuridad y lo besé, lo besé como si apenas lo conociese, fue dulce, suave y apasionado, sonrió pero continuó sin parar, abrazó mi cuerpo y me pegó más a él.

Lo tomé con fuerza y lo atraje a mí, nos acostamos y cuando estábamos a punto de empezar… me reí.

-¿Qué pasa?-apartó sus labios de los míos.

-No-acaricié su rostro, su pecho, lo miré a los ojos-no pasa nada.

Tomó mi mejilla y volvió a besarme, mordió mis labios, sentí su calor y él rió.

-¿Qué pasa?-lo miré de nuevo.

-Que te amo… ¿qué hago?

Mi mirada se volvió sombría.

-¿Qué haces?

-Sí, ¿qué hago con este amor que me abruma y me da miedo? Le temo pues ya no sé vivir sin ti, sin tu ingenio, sin tu belleza tanto interna como externa, sin tu cuerpo, sin tus besos, sin tus caricias. Te necesito.

Suspiré sin saber que decir.

-Para…-le dije.

-Sólo necesito que me digas que no me dejarás-acarició mis labios.

-No lo sé, todo cambia en un segundo. Vive el hoy conmigo… no digas otra cosa.

-Te amo-se acomodó entre mis piernas, sentí su piel y me estremecí, beso mi cuello.

-Te amo-dije en un susurro-te amo…

Lo atraje a mis labios y entonces… lo sentí en mí. Ya todo era de otro mundo, estaba en mí y yo en él. Comencé a apretarle la espalda, después gritaba sin querer y entonces él también apretó mi mano, gimió y terminamos.

-Te amo-besó mi frente.

-Deja de decirlo tanto-le reprimí- muchas veces no es cierto.

Besé su barbilla y acaricié su pecho.

-Duerme que yo te lo diré hasta mañana-fue lo último que dije antes de que me abrigara con la colcha.

Y nos consumiera la noche, el sueño y el cansancio.

Quién sabe

Leave a Comment

Siempre, aunque creas que no, tomarás la decisión correcta para ti, porque en ese momento no te arrepientes.

-¿Te sientes mal?- me preguntó mirándome a los ojos.

-No-contesté mirándolo igual.

-Déjalo-escupió.

-Lo quiero-le dije ignorando su comentario.

Hubo un silencio incómodo donde él –pues no quería dejar de hablar, sino acomodar sus ideas- miraba al cielo.

-¿Y me quieres a mí?

-No empecemos, Marco.

Hubo otro silencio menos incómodo en el que nos miramos de nuevo.

-Yo te quiero, Ana. No puedo permitir que ese idiota te haga daño.

-Así es el amor-sonreí con tristeza.

-Sí, pero ya se sobrepasó, no puede hacerte sufrir… ¿te he dicho qué haría si fueras mi novia?

-¡Marco!-le dije ya irritada.

-Contéstame.

-Lo has dicho infinidad de veces, entiende que no quiero ser tu novia, te lo he dicho bien, eres un hombre guapo, amable, ¡eres divino! ¡Yo te adoro! Pero sabes que hay algo que me impide ser tuya.

-Pero no descartas la idea. Estás confundida, es todo.

Lo miré con odio, suspiré y él se puso de pie.

-No estoy confundida.

-Pues te dejaré así…

Antes de preguntar por qué me dejaría así sentí sus manos frías en mis mejillas y sus labios suaves en los míos. Mi cuerpo tembló y mi corazón aceleró, tal vez él tenía razón.

Todo este amor apesta

Leave a Comment

Todo este amor apesta, pues pasan los años y aunque esté intacto aún te amo, no sé, pues, qué hacer con todo esto que se arrincona y no te interesa si es mucho o poco, amigo mío, te aseguro que es mucho.

Todo este amor apesta, pues, aunque quiero sentirme especial contigo soy como el cero que va a la izquierda, algo dentro de mí dice que no lograré jamás ser especial y otra parte muy estúpida dice que siga luchando.

Todo este amor apesta, porque escucho canciones y vienes a mi mente; ¡vete si no me quieres!

Todo este amor apesta, porque siempre es mi culpa y cuando no, mi conciencia dice que sí. ¿Ves? Hasta ella está de tu lado.

Todo este amor apesta, porque no me pides perdón, pues no ves tu error y así, ¿así cómo amor, puedo verle lo positivo a todo?

El amor no es aroma de rosas, de dulces bañados de un chocolate amargo o del perfume que la mujer más fina se pone…

 Todo este amor apesta.

Mi lista de blogs

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.