Después de dos semanas de
total depresión debido a que estaba enferma, ahora estoy muy feliz de escribir
esto porque tengo mis libritos a lado *los acaricia con mucha ternura* y creo
que es una excelente compañía si se sienten solos. Ahora que se termina el año
es inevitable pensar con melancolía en todo lo que uno hizo durante los 365
días que dura; yo nunca he sido de las que cree en esa frase de “año nuevo, vida nueva”, no, no mamen,
tu vida puede cambiar en un octubre o en un julio, no exactamente el 1ro de
enero (a menos que tengan mucha suerte).
Hace dos años hice algo
similar (sólo que con una malísima redacción), si quieren compararlo o reírse
de mí pueden verlo aquí; como les dije, tenía ganas de hacer de
nuevo un especial de los libros que leí este año, sepa el Dios en el que
ustedes crean por qué no lo hice en 2013, tal vez por falta de ganas, pero el
chiste es que aquí estoy, escribiendo en un atardecer.
Por desgracia, no pude leer
tanto como yo hubiera querido o de perdida, tanto como hubiese leído en otros
años debido a una sola y muy exhausta razón: estudio, y como en todas las
carreras universitarias: leo mucho. Claro está que eso no me molesta en lo absoluto,
pues como sabrán amo mi licenciatura y eso hace que automáticamente ame lo que
me dejan leer; sin embargo eso me ha privado de leer muchos libros. Lo
importante es que sí leí y por eso es que hago esta entrada.
La dinámica es sencilla
(como hace dos años): relataré el cómo ese libro llegó a mis manos y cuál fue
el sabor de boca que me dejó. Tengo la buena suerte de que la mayoría de libros
que termino, por lo general me gustan, aunque hay unas excepciones horrorosas que
no se salvan. Los mencionaré de menor a mayor según me hayan “conquistado”,
espero que si llegaron hasta aquí, se animen a terminar. Empecemos:
“Eleanor & Park”
Rainbow Rowell
Durante la semana de la FIL
(Feria Internacional del Libro en GDL), una de las maestras del Dpto. de
Geografía organizó un coloquio al cual me interesó mucho asistir, así que un
jueves después de mi clase de alemán me dirigí a las estancias de la Expo
Guadalajara para entrar a dicho evento, con lo que (no sé por qué) no contaba,
era con que llegaría muy temprano (qué raro en ti, Daniela), así que como buena
chica impuntual me dirigí a los estantes llenos de libros para ver qué me
agradaba. De pronto, esa pasta color… color… bueno esa pasta, llamó mucho mi
atención, tomé el libro, le di la vuelta y en la contra portada se encontraba
un avance que para no sorpresa de muchos, me gustó. No tardé en comprarlo y en
llevarlo conmigo hasta mi acogedora habitación.
¿Cuál fue mi impresión?
Comencé a leerlo a
principios del año cuando aún estaba de vacaciones, es una lectura ligera y muy
agradable porque no está adaptado en la época actual, te hace meterte en la
historia e incluso SUFRIR lo que los protagonistas, en general me gustó
aunque no se quedó como uno de mis libros favoritos.
Lo que no me gustó fue que
meses después TODO EL MUNDO QUERÍA
LEERLO. ERA BEST SELLER *corre en círculos*; no tengo nada contra
ello, qué bueno que se hizo tan famoso, pero me consterna tanta popularidad por
el hecho de que siempre hay alguien que cree que sabe más que tú de la
historia.
-Dani, tú también fuiste
puberta.
-Sí, y por eso mismo lo
digo, somos insoportables.
Incluso hace unos días por
navidad, vi que a muchos le regalaron el libro y quería llorar, pero la vida
sigue, amigos, y fue un libro que para bien o para mal, llegó a mis manos y me
gustó.
“1984”
George Orwell
El año pasado, hablando con
una de mis tías adoptivas (novia de un tío), me preguntó qué tipo de literatura
me gustaba leer, le expresé cuál era mi favorita a lo cual ella contestó:
-Te recomiendo “1984” de
George Orwell, te va a gustar, es una historia muy interesante.
Agradecí su recomendación y
le prometí que lo buscaría en cuanto pudiera.
No tardó en llegar ese
momento debido a que por el cumpleaños de mi amiga Andrea y gracias a una
costumbre que tenemos de regalarnos libros cada año, Brenda y yo fuimos a una librería muy famosa (fondo
amarillo, letras moradas), en donde aparte de comprar el presente, también
–como enfermas- ojeamos libros, entre uno de los muchos que se posaron en mis
manos, vi aquel que me había recomendado mi tía. Achiqué los ojos y me le quedé
mirando mucho rato.
-¿Qué?-dijo Brenda a mis
espaldas mientras se acercaba.
-Este libro… me lo recomendó
una tía, y no sé si llevármelo o comer.
-Pues vele el precio.
CABUM. La parte
desagradable. Entre mi yo interior y yo hicimos un trato: si lo volteaba y
costaba menos de $100 me lo llevaría, y si estaba arriba de esa suma, podría
irme triste a casa. Lo voltee: etiqueta amarilla $120, etiqueta roja $99. Cargué a mi casa
otro libro aparte de los que iba a regalar.
¿Cuál fue mi impresión?
Comencé a leerlo en las
últimas vacaciones de verano. Me dejó impactada, tuve que revisar cinco veces
la biografía del autor para asegurarme de que Orwell no estaba describiendo la
posmodernidad. Todo se asemejaba a la situación actual del mundo –si me lo
preguntan- pero eso no quedó ahí. Cuando entré a quinto semestre, en una
materia que tomé llamada “Geografía política” vi una teoría, esta teoría se
denomina “La teoría de las pan regiones” propuestas por un alemán: Karl
Haushofer. ¡Es muy similar! Obviamente los territorios varían, pero fue
demasiado impactante al menos para mí (como geógrafa); la historia me envolvió,
me gustó en demasía y sobre todo el final y los términos que se usan en el
libro.
“El evangelio según
Jesucristo”
José Saramago
Cuando
cursaba tercer semestre de la carrera, tomaba una materia llamada
“Epistemología de la geografía” con un profesor que muchos sabrán yo
simplemente admiro muchísimo. Un día en su clase, después de dos horas, él
comenzó a hablar de los libros que había leído y mencionó éste, que me
interesó.
Yo soy católica por
herencia, lo que ha hecho que me empapen de esta religión desde que nací y no
tengo ningún problema ante eso, no es como que quiera cambiarla o algo así,
pero a partir de los dieciséis años comenzaron a venírseme muchas preguntas sin
ninguna respuesta, por lo cual cuando mi profe lo recomendó de inmediato quise
conseguirlo.
Así que, en una lista que
escribí a mis amigas (Brenda y Andrea) donde especificaba qué quería de
cumpleaños, pedí ese libro.
-¡Daniela! ¡Qué déspota!
-Relájense, eso hacemos
entre las tres.
Mi sorpresa fue que como
regalo de cumpleaños número diecinueve al romper la envoltura me encontré con él.
No saben la emoción que sentí.
¿Cuál fue mi impresión?
¡Me encantó! No había podido
leerlo hasta comenzado el semestre, ¿cómo le hice para leerlo y también los
capítulos de mis clases? No sé, pero lo terminé. Como dije, siendo católica
desde siempre, me pusieron la imagen de un Jesús muy inalcanzable, algo
perfecto; Saramago hace todo lo contrario, lo muestra humano, lo muestra con
dudas y al final lo muestra arrepentido. Puedo decirles que lo terminé cuando
iba arriba de un camión de regreso a mi casa y lo abracé en medio de toda esa
gente. De verdad, creo que fue muy cúl.
“El momento en que
todo cambió”
Douglas
Kennedy
Después
de haber cumplido mis diecinueve años de vida, tenía en mi poder $500. Un día
por la noche cuando cenaba con mi mamá me quedé mirando el vacío.
-¿Qué piensas?-me preguntó.
-Tengo dinero y no sé qué
hacer con él-contesté.
-Podrías ahorrarlo-fue el
consejo que como buena madre me dio.
Y por supuesto que no le
hice caso; una tarde al salir de la escuela, me subí al primer camión que me
llevara al centro de la ciudad y me bajé cerca de una librería también muy
famosa. Después del ritual de siempre (buenas tardes al cajero, sacar mi
cartera/monedero, sonreírle al de paquetería y darle mi mochila) me enganché en
los miles de libros que había. Quería algo que me moviera así que di varias
vueltas antes de encontrarme con el de la imagen.
Cuando lo vi, su título me
llamó mucho la atención, sonaba cursi, empalagoso, algo bonito y no sé ustedes
pero si son igual de ridículos que yo, alguna vez se han preguntado “¿qué es el amor?”. Yo en ese
entonces no tenía claro eso (ni ahorita, pues) y creí que ese libro me podía
describir alguna situación que me lo dejara en claro.
Lo compré y me lo llevé a
casa con una sonrisa de “Soy toda una
triunfadora que compra libros con el dinero de su cumpleaños”.
¿Cuál fue mi impresión?
Me devastó. Comencé a leerlo
también en las últimas vacaciones de verano, es una historia que le tira mucho al dolor y ¡DIOS, GOTT, GOD! ¡LO CONSIGUE!
Me gustó muchísimo, para empezar está relatada en la época de la Alemania
dividida en este y oeste; amé su inicio, su desarrollo y el final que
identifiqué como un “oxímoron” porque fue felizmente triste. Ese libro no me
dejó claro qué era el amor, pero si yo pudiera elegir, me gustaría tener un
romance como el de los protagonistas (anulando, por supuesto el final *inserte
aquí lágrimas de tristeza*). Y esa sensación de vacío que me dejó fue
gratificante, agradeces que un libro te mueva tanto.
“El vizconde de Bragelonne”
Alejandro Dumas, padre
Los
escucho desde acá:
-¡Qué raro! El libro
favorito en el año de Dani fue de Dumas, ¡vaya sorpresa!-lo dicen en tono
sarcástico.
Como sabrán mi autor
favorito a mis veinte años es Dumas, padre, hasta la fecha NADIE ha podido
superarlo (lo siento Lauren Kate, ni tú) entonces qué bueno que no les
sorprenda que el mejor libro que leí en el año haya sido de él.
El vizconde de Bragelonne es
el último libro de la trilogía de “Los tres mosqueteros” obviamente ya había
leído el primero en 2012 y leí el segundo titulado “20 años después” en 2013.
Un día sentaba en la barra de mi casa perdiendo el tiempo en la computadora
creí que sería buena idea saber dónde existía este libro que yo moría por leer,
así que como internet todo lo puede pronto me apuntó las librerías en donde
este ejemplar estaba. Para mi sorpresa podía encontrarlo en una pequeña
librería que se ubica dentro de mi escuela. Di un grito de alegría y fue a
negociar con mi mamá.
-Mamá-le dije entrando a su
cuarto.
-¿Qué quieres?-me dijo
apartando la vista del televisor y mirándome fijamente.
-Creo que soy tu única hija,
buena alumna, un poco desobediente pero ¡oye! ¿Qué niña recoge su cuarto
diariamente?
-¿Qué quieres?-repitió
mirando al televisor de nuevo.
-Un libro…-sonreí con cara
de conejo tierno.
Ella sólo contestó un “mmmm”
y guardó silencio.
-¿Cuánto cuesta?-preguntó de
nuevo con cara de “te estoy probando, Daniela”.
Le dije el precio, se vio
condescendiente.
-Si recoges tus zapatos te
lo doy.
Corrí a abrazarla y me fui
de su cuarto.
Sinceramente no me acuerdo
si recogí mis zapatos aquel día, pero el lunes cuando yo todavía estaba en
tercer semestre, saliendo de una clase llamada “Geografía económica” corrí a la
librería acompañada de una amiga. Me habían advertido ya de la envergadura de
ese libro que “habían tenido que dividir en dos” pero no lo creí hasta que los
llevaba cargando hacia el salón en donde tomaba alemán obviamente muy feliz.
1600 páginas cada libro, 3200 páginas cada una llena de amor.
¿Cuál fue mi impresión?
Puedo decir de igual manera
como al principio, a mis veinte años, Alejandro Dumas ha sido el hombre que más
me ha hecho llorar.
-Pero, Dani, ¿y tu primer
amor?
-NO, NO, NI MI PRIMER AMOR
ME HIZO LLORAR ASÍ.
El libro es hermoso, debido
a que me hizo reír, llorar, enojar y aventarlo al sofá para después regresar
por él.. Las ocurrencias de Porthos, el genio de D’Artagnan, la seriedad de
Aramis y la perfección del Conde de la Fére conocido como Athos (a quien,
después de Edmundo Dantés, considero uno de mis “no-esposos”) hicieron que yo
estuviera muy pluripolar pos seis meses. Es una historia llena de acciones que
te dejan con la boca abierta, que te enseña historia y que al menos a mí me
hizo reír pero me hizo llorar más PORQUE NO LE PERDONO A DUMAS LO QUE HIZO CON
PORTHOS Y CON ATHOS Y CON RAÚL *recuerda aquel momento, llora desconsolada en
el teclado, no puede creer tanta maldad en el mundo*. Y por ello Dumas aseguró
su puesto como No. 1 dentro de mi librero una vez más.
Justo hoy terminé (a las 7
am) otro libro que me dejó encantada y muy feliz, no lo pongo acá porque aún no
paso de mi trance de haberlo terminado.
Es todo, amigos, si llegaron
hasta acá los felicito, no me queda más que desearles un feliz año nuevo,
agradecerles la concurrencia a este blog tan extraño de una persona tan
irascible y poco constante como yo. Y esperar que estos nuevos 365 días vengan
tan curiositos como los que están a punto de concluir.
Nos leemos después.




