Mis libros, 2014

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Después de dos semanas de total depresión debido a que estaba enferma, ahora estoy muy feliz de escribir esto porque tengo mis libritos a lado *los acaricia con mucha ternura* y creo que es una excelente compañía si se sienten solos. Ahora que se termina el año es inevitable pensar con melancolía en todo lo que uno hizo durante los 365 días que dura; yo nunca he sido de las que cree en esa frase de “año nuevo, vida nueva”, no, no mamen, tu vida puede cambiar en un octubre o en un julio, no exactamente el 1ro de enero (a menos que tengan mucha suerte).

Hace dos años hice algo similar (sólo que con una malísima redacción), si quieren compararlo o reírse de mí pueden verlo aquí; como les dije, tenía ganas de hacer de nuevo un especial de los libros que leí este año, sepa el Dios en el que ustedes crean por qué no lo hice en 2013, tal vez por falta de ganas, pero el chiste es que aquí estoy, escribiendo en un atardecer.

Por desgracia, no pude leer tanto como yo hubiera querido o de perdida, tanto como hubiese leído en otros años debido a una sola y muy exhausta razón: estudio, y como en todas las carreras universitarias: leo mucho. Claro está que eso no me molesta en lo absoluto, pues como sabrán amo mi licenciatura y eso hace que automáticamente ame lo que me dejan leer; sin embargo eso me ha privado de leer muchos libros. Lo importante es que sí leí y por eso es que hago esta entrada.

La dinámica es sencilla (como hace dos años): relataré el cómo ese libro llegó a mis manos y cuál fue el sabor de boca que me dejó. Tengo la buena suerte de que la mayoría de libros que termino, por lo general me gustan, aunque hay unas excepciones horrorosas que no se salvan. Los mencionaré de menor a mayor según me hayan “conquistado”, espero que si llegaron hasta aquí, se animen a terminar. Empecemos:

“Eleanor & Park”
Rainbow Rowell



Durante la semana de la FIL (Feria Internacional del Libro en GDL), una de las maestras del Dpto. de Geografía organizó un coloquio al cual me interesó mucho asistir, así que un jueves después de mi clase de alemán me dirigí a las estancias de la Expo Guadalajara para entrar a dicho evento, con lo que (no sé por qué) no contaba, era con que llegaría muy temprano (qué raro en ti, Daniela), así que como buena chica impuntual me dirigí a los estantes llenos de libros para ver qué me agradaba. De pronto, esa pasta color… color… bueno esa pasta, llamó mucho mi atención, tomé el libro, le di la vuelta y en la contra portada se encontraba un avance que para no sorpresa de muchos, me gustó. No tardé en comprarlo y en llevarlo conmigo hasta mi acogedora habitación.

¿Cuál fue mi impresión?

Comencé a leerlo a principios del año cuando aún estaba de vacaciones, es una lectura ligera y muy agradable porque no está adaptado en la época actual, te hace meterte en la historia e incluso SUFRIR lo que los protagonistas, en general me gustó aunque no se quedó como uno de mis libros favoritos.

Lo que no me gustó fue que meses después TODO EL MUNDO QUERÍA LEERLO. ERA BEST SELLER *corre en círculos*; no tengo nada contra ello, qué bueno que se hizo tan famoso, pero me consterna tanta popularidad por el hecho de que siempre hay alguien que cree que sabe más que tú de la historia.

-Dani, tú también fuiste puberta.
-Sí, y por eso mismo lo digo, somos insoportables.

Incluso hace unos días por navidad, vi que a muchos le regalaron el libro y quería llorar, pero la vida sigue, amigos, y fue un libro que para bien o para mal, llegó a mis manos y me gustó.

“1984”
George Orwell



El año pasado, hablando con una de mis tías adoptivas (novia de un tío), me preguntó qué tipo de literatura me gustaba leer, le expresé cuál era mi favorita a lo cual ella contestó:
-Te recomiendo “1984” de George Orwell, te va a gustar, es una historia muy interesante.
Agradecí su recomendación y le prometí que lo buscaría en cuanto pudiera.

No tardó en llegar ese momento debido a que por el cumpleaños de mi amiga Andrea y gracias a una costumbre que tenemos de regalarnos libros cada año, Brenda y yo fuimos a una librería muy famosa (fondo amarillo, letras moradas), en donde aparte de comprar el presente, también –como enfermas- ojeamos libros, entre uno de los muchos que se posaron en mis manos, vi aquel que me había recomendado mi tía. Achiqué los ojos y me le quedé mirando mucho rato.

-¿Qué?-dijo Brenda a mis espaldas mientras se acercaba.
-Este libro… me lo recomendó una tía, y no sé si llevármelo o comer.
-Pues vele el precio.

CABUM. La parte desagradable. Entre mi yo interior y yo hicimos un trato: si lo volteaba y costaba menos de $100 me lo llevaría, y si estaba arriba de esa suma, podría irme triste a casa. Lo voltee: etiqueta amarilla $120, etiqueta roja $99. Cargué a mi casa otro libro aparte de los que iba a regalar.

¿Cuál fue mi impresión?

Comencé a leerlo en las últimas vacaciones de verano. Me dejó impactada, tuve que revisar cinco veces la biografía del autor para asegurarme de que Orwell no estaba describiendo la posmodernidad. Todo se asemejaba a la situación actual del mundo –si me lo preguntan- pero eso no quedó ahí. Cuando entré a quinto semestre, en una materia que tomé llamada “Geografía política” vi una teoría, esta teoría se denomina “La teoría de las pan regiones” propuestas por un alemán: Karl Haushofer. ¡Es muy similar! Obviamente los territorios varían, pero fue demasiado impactante al menos para mí (como geógrafa); la historia me envolvió, me gustó en demasía y sobre todo el final y los términos que se usan en el libro.

“El evangelio según Jesucristo”
José Saramago



Cuando cursaba tercer semestre de la carrera, tomaba una materia llamada “Epistemología de la geografía” con un profesor que muchos sabrán yo simplemente admiro muchísimo. Un día en su clase, después de dos horas, él comenzó a hablar de los libros que había leído y mencionó éste, que me interesó.

Yo soy católica por herencia, lo que ha hecho que me empapen de esta religión desde que nací y no tengo ningún problema ante eso, no es como que quiera cambiarla o algo así, pero a partir de los dieciséis años comenzaron a venírseme muchas preguntas sin ninguna respuesta, por lo cual cuando mi profe lo recomendó de inmediato quise conseguirlo.
Así que, en una lista que escribí a mis amigas (Brenda y Andrea) donde especificaba qué quería de cumpleaños, pedí ese libro.

-¡Daniela! ¡Qué déspota!
-Relájense, eso hacemos entre las tres.

Mi sorpresa fue que como regalo de cumpleaños número diecinueve al romper la envoltura me encontré con él. No saben la emoción que sentí.

¿Cuál fue mi impresión?

¡Me encantó! No había podido leerlo hasta comenzado el semestre, ¿cómo le hice para leerlo y también los capítulos de mis clases? No sé, pero lo terminé. Como dije, siendo católica desde siempre, me pusieron la imagen de un Jesús muy inalcanzable, algo perfecto; Saramago hace todo lo contrario, lo muestra humano, lo muestra con dudas y al final lo muestra arrepentido. Puedo decirles que lo terminé cuando iba arriba de un camión de regreso a mi casa y lo abracé en medio de toda esa gente. De verdad, creo que fue muy cúl.

“El momento en que todo cambió”
Douglas Kennedy



Después de haber cumplido mis diecinueve años de vida, tenía en mi poder $500. Un día por la noche cuando cenaba con mi mamá me quedé mirando el vacío.

-¿Qué piensas?-me preguntó.
-Tengo dinero y no sé qué hacer con él-contesté.
-Podrías ahorrarlo-fue el consejo que como buena madre me dio.

Y por supuesto que no le hice caso; una tarde al salir de la escuela, me subí al primer camión que me llevara al centro de la ciudad y me bajé cerca de una librería también muy famosa. Después del ritual de siempre (buenas tardes al cajero, sacar mi cartera/monedero, sonreírle al de paquetería y darle mi mochila) me enganché en los miles de libros que había. Quería algo que me moviera así que di varias vueltas antes de encontrarme con el de la imagen.

Cuando lo vi, su título me llamó mucho la atención, sonaba cursi, empalagoso, algo bonito y no sé ustedes pero si son igual de ridículos que yo, alguna vez se han preguntado “¿qué es el amor?”. Yo en ese entonces no tenía claro eso (ni ahorita, pues) y creí que ese libro me podía describir alguna situación que me lo dejara en claro.

Lo compré y me lo llevé a casa con una sonrisa de “Soy toda una triunfadora que compra libros con el dinero de su cumpleaños”.

¿Cuál fue mi impresión?

Me devastó. Comencé a leerlo también en las últimas vacaciones de verano, es una historia que le tira  mucho al dolor y ¡DIOS, GOTT, GOD! ¡LO CONSIGUE! Me gustó muchísimo, para empezar está relatada en la época de la Alemania dividida en este y oeste; amé su inicio, su desarrollo y el final que identifiqué como un “oxímoron” porque fue felizmente triste. Ese libro no me dejó claro qué era el amor, pero si yo pudiera elegir, me gustaría tener un romance como el de los protagonistas (anulando, por supuesto el final *inserte aquí lágrimas de tristeza*). Y esa sensación de vacío que me dejó fue gratificante, agradeces que un libro te mueva tanto.

“El vizconde de Bragelonne”
Alejandro Dumas, padre



Los escucho desde acá:
-¡Qué raro! El libro favorito en el año de Dani fue de Dumas, ¡vaya sorpresa!-lo dicen en tono sarcástico.

Como sabrán mi autor favorito a mis veinte años es Dumas, padre, hasta la fecha NADIE ha podido superarlo (lo siento Lauren Kate, ni tú) entonces qué bueno que no les sorprenda que el mejor libro que leí en el año haya sido de él.

El vizconde de Bragelonne es el último libro de la trilogía de “Los tres mosqueteros” obviamente ya había leído el primero en 2012 y leí el segundo titulado “20 años después” en 2013. Un día sentaba en la barra de mi casa perdiendo el tiempo en la computadora creí que sería buena idea saber dónde existía este libro que yo moría por leer, así que como internet todo lo puede pronto me apuntó las librerías en donde este ejemplar estaba. Para mi sorpresa podía encontrarlo en una pequeña librería que se ubica dentro de mi escuela. Di un grito de alegría y fue a negociar con mi mamá.

-Mamá-le dije entrando a su cuarto.
-¿Qué quieres?-me dijo apartando la vista del televisor y mirándome fijamente.
-Creo que soy tu única hija, buena alumna, un poco desobediente pero ¡oye! ¿Qué niña recoge su cuarto diariamente?
-¿Qué quieres?-repitió mirando al televisor de nuevo.
-Un libro…-sonreí con cara de conejo tierno.
Ella sólo contestó un “mmmm” y guardó silencio.
-¿Cuánto cuesta?-preguntó de nuevo con cara de “te estoy probando, Daniela”.
Le dije el precio, se vio condescendiente.
-Si recoges tus zapatos te lo doy.

Corrí a abrazarla y me fui de su cuarto.

Sinceramente no me acuerdo si recogí mis zapatos aquel día, pero el lunes cuando yo todavía estaba en tercer semestre, saliendo de una clase llamada “Geografía económica” corrí a la librería acompañada de una amiga. Me habían advertido ya de la envergadura de ese libro que “habían tenido que dividir en dos” pero no lo creí hasta que los llevaba cargando hacia el salón en donde tomaba alemán obviamente muy feliz. 1600 páginas cada libro, 3200 páginas cada una llena de amor.

¿Cuál fue mi impresión?
Puedo decir de igual manera como al principio, a mis veinte años, Alejandro Dumas ha sido el hombre que más me ha hecho llorar.

-Pero, Dani, ¿y tu primer amor?
-NO, NO, NI MI PRIMER AMOR ME HIZO LLORAR ASÍ.

El libro es hermoso, debido a que me hizo reír, llorar, enojar y aventarlo al sofá para después regresar por él.. Las ocurrencias de Porthos, el genio de D’Artagnan, la seriedad de Aramis y la perfección del Conde de la Fére conocido como Athos (a quien, después de Edmundo Dantés, considero uno de mis “no-esposos”) hicieron que yo estuviera muy pluripolar pos seis meses. Es una historia llena de acciones que te dejan con la boca abierta, que te enseña historia y que al menos a mí me hizo reír pero me hizo llorar más PORQUE NO LE PERDONO A DUMAS LO QUE HIZO CON PORTHOS Y CON ATHOS Y CON RAÚL *recuerda aquel momento, llora desconsolada en el teclado, no puede creer tanta maldad en el mundo*. Y por ello Dumas aseguró su puesto como No. 1 dentro de mi librero una vez más.

Justo hoy terminé (a las 7 am) otro libro que me dejó encantada y muy feliz, no lo pongo acá porque aún no paso de mi trance de haberlo terminado.

Es todo, amigos, si llegaron hasta acá los felicito, no me queda más que desearles un feliz año nuevo, agradecerles la concurrencia a este blog tan extraño de una persona tan irascible y poco constante como yo. Y esperar que estos nuevos 365 días vengan tan curiositos como los que están a punto de concluir.


Nos leemos después. 

Cartas a mi abue XI; la muela

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Abue:

El día de hoy descubrí que ya soy toda una mujer-cita. ¿Cómo lo sé? Muy fácil, hoy me sacaron la muela del juicio y no lloré, el “cita” lo pongo porque hace rato que se estaba yendo la anestesia casi lloro como una nenita por el dolor, PERO NO LOGRÓ, ESTA MALDITA MUELA –después de todo lo que me ocasionó y ocasionará por casi dos semanas- SACARLE UNA LÁGRIMA A ESTA PRINCESITA MUJER. El haber regresado con mi dentista me trajo muchos recuerdos de hace casi cuatro años, cuando me hicieron esa espantosa endodoncia; me hizo acordarme de ti, por supuesto; una de las primeras visitas que hicimos en donde para tranquilizarme del miedo que tenía al dolor de que mataran mi nervio me contaste sobre la pistola que llevaste al DF, o de los taconazos que daba mi mamá cuando se ponía tus tacones de niña, incluso cuando viajaste a EEUU y no entendían tu concepto de “Agua fresca”.

Aunque parezca una carta llena de melancolía como normalmente las escribo, es todo lo contrario, me divertía mucho con esas anécdotas, eran hasta cierto punto tranquilizadoras (aunque terminaba llorando cuando me mataban el nervio de la muela, pero equis, quién no llora en el dentista… los adultos).

Hoy cuando iba a esa cirugía, me tranquilicé pensando en esos ayeres divertidos y llenos de relatos. Recordé también cuando otra dentista sin amor en su corazón me sacó una muela  y un diente sin anestesia, de cómo tú no dejaste que me compraran una paleta de limón porque estaba enferma, casi muero, Berta.

En fin, hoy vengo de un humor excelente porque ayer después de mucho tiempo, volví a ver “El Cascanueces”. Abue, ¡estuvo hermoso! Obviamente lloré con el vals de las Flores y me emocioné mucho con el movimiento tres, el cinco, el seis y el dieciséis y ni hablar del final que siempre me gusta, pero esta vez el ballet que lo presentó (El Joven Ballet de Jalisco) lanzó globos de los lados del teatro ¡¡¡¡GLOBOS, ABUE, GLOBOS!!!! ¡¡DE COLORES QUE DECÍAN “EL CASCANUECES!! Casi lloro de felicidad, después de terminada la función recogí un globo color azul y lo tengo aquí a mi lado para imponer inmadurez; lo mejor del caso es que me tocó de lado de un señor ya viejito, que sabía mucho de ballet (aunque se dormía cada cierto tiempo) y pudimos platicar de muchas cosas.

Después de la obra que vimos, por la noche salió mi película favorita en el mundo entero “The day after tomorrow”.

-¡¿QUÉ?! ¡PERO DANI, ES UNA OBRA CINEMATROGRÁFICA HORRIBLE, MAL HECHA, MALA PARA VERSE.

-AY SÍ, PERO SALEN TORNADOS, VÓRTICES POLARES, TSUNAMIS Y CLIMOGRAMAS. CÁLLENSE, CÁLLENSE AHORA MISMO.

Después de aclarar esto, te decía que salió en la televisión y como siempre la vi y como siempre me emocioné. Es tan raro pensar que por esa película –como le decía a mi mamá ayer- ahora estudio lo que estudio, que era 2006 cuando yo decidida en la sala del cine les dije “¡ESO QUIERO ESTUDIAR!” y me callaron. Todo el proceso que fue el saber qué estudiaba el señor en la película y después todo lo que implicó saber dónde lo podía estudiar. Le estoy tirando a la suerte con los ojos casi cerrados. Cito aquí la conversación con Elba:

-Hij…-dijo cuando estaban en el punto 0 del ojo.

-¡Sht, mamá! ¿No ves que estoy viendo la película que o va a hacer que nos mantengamos o que nos muramos de hambre?

Ella se rió.

Yo también.

Ya sé que tengo más de seis meses sin escribirte, pero lo realmente cómico del caso es que me han pasado muchas MUCHAS cosas durante mi quinto semestre que nunca pensé que pasarían, y como algunas son secreto y otras son realmente monótonas como para escribirlas aquí, me quedo sólo con el hecho de decirte que pasé a sexto, con un promedio bonito y con las felicitaciones de uno de los mejores profes del departamento de Geografía. Es bonito saber que algo estás haciendo bien.

Me voy, sin expresarte lo mucho que te extraño, aunque ¿sabes? Ya estoy aprendiendo a vivir con ese dolor que no es más que melancolía acumulada. Una maestra un día dijo que no podía superar tu muerte, pero me veo casi mentalmente muy normal al respecto, espero nadie lo contradiga sino me van a hacer enojar. Te quiero mucho, nabuel, desde donde estés, espero que al menos estas palabras te hagan reír.

1.    Sé que llevaba una eternidad sin escribir, disculpen. Estoy pensando hacer un especial de los libros que leí en el año, si dentro de una semana estoy fresca y viva es muy probable que lo haga.

2.    Me puso muy feliz que varias personitas me preguntaran que cuándo iba a escribir en mi blog o que si seguía escribiendo aquí. Amigos: sí, aquí sigo, no constante, pero “prudente”; sólo quiero que sepan que me da mucho gusto saber que más de una persona (Derek –que quizá ya no me lee-) me lee.

Día de muertos

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Desde hace unos días había querido subir ésto, aunque por razones de la vida como que la tarea me está matando gracias a que el semestre se termina antes, no lo podía hacer.  Pero como hoy (aún tengo muchísima tarea) no tengo ganas de hacerla, me regalé un tiempo para escribir por aquí. Antes de comenzar quiero aclarar que ni es una reseña, ni una historia del nacimiento del día de muertos, ni algo parecido. Es sólo la percepción que como persona tengo de esta celebridad tan, en mi opinión, peculiar. 

Como ya nos dimos cuenta, el mes de noviembre acaba de empezar y ¡qué manera de hacerlo! La temperatura de mi región es tan bonita, el horario hace que los atardeceres se apresuren y los filtros de oscuridad enmarquen absolutamente todas las esquinas, pero sobre todo, ha habido, hay y habrá algo que me gusta siempre de esta temporada: el viento frío, que me despeina más de lo normal y pone mis mejillas heladas. (Y, obvio, mi cumpleaños, aunque mis amiguitos digan que los atosigo).

Pues bien, muchas personas ignoran los aspectos anteriores, y suelen identificar al onceavo mes del año como el mes de los muertos. Para serles un tanto franca, es reciente el gusto que yo tengo por esta fecha, ya que antes aborrecía el día por tres cuestiones:

1. Le tengo miedo a la muerte y no encontraba algún argumento que me convenciera de reírme de ella.2. En la primaria, todos los años nos ponían a hacer un altar y jamás fui buena en manualidades, aunado al hecho de que odiaba a mis compañeros (si alguno de ustedes está leyendo ésto: aún quiero que estén muertos). 3. Ignoro el porqué, pero mi mente, corazón, alma y sobre todo olfato, no tolera en absoluto el olor a cempasúchil.

Y entonces ¿por qué me gustó toda la tertulia que se genera?

Con el tiempo uno aprende muchas cosas, como decía mi abue:

-Es normal que le temas a la muerte, eres joven-lo decía mientras comíamos sopa de fideo en la cocina-. Pero vas creciendo, viviendo y madurando y te das cuenta que la muerte no es lo peor que te pasa, cuando te haces viejo, como yo, la vas aceptando como a una amiga, que se acerca a ti con cautela. Y si eres lo suficientemente consciente, la aceptas con una sonrisa.

Claro que no aceptaba aquello, para ese entonces mi abue era la persona más inmortal. Aparte, nunca me inculcaron aquel "nacionalismo" que te inspira mucha gente el día de hoy. Halloween (Jalogüin) y el día de muertos era prácticamente lo mismos para mí, y entonces prefería mil veces la primera fecha porque me gustaba disfrazarme de bruja e ir a pedir dulces (que nunca nos daban la gran cosa, pero eran dulces). 

-Dani, maldita malinchista, asquerosa.-Relájense, tenía ocho años.

El que me haya comenzado a gustar este día tiene que ver con la madurez y sobre todo la inmadurez que tengo desde siempre, por muy contradictorio que parezca. Desde niña me llama la atención todo lo que tenga muchos colores, no importa que sea un hueso o un carro, si tiene esta característica me va a gustar. Así que, con el tiempo, cuando fui saliendo lentamente de la burbuja en la que crecí y conocí mi alrededor, me di cuenta que el día de muertos no sólo era morado y naranja, que representaba más colores, mucha alegría. Obviamente, aún me acerco a un altar y aguanto la respiración para no percibir el olor de la flor típica (pero es un avance, ¿no creen?).

Por último, el día de muertos se hizo completamente aceptable para mí, desde dos años atrás, cuando quería recordar a alguien que no está conmigo con mucha alegría, a la persona que luchó contra todo para convencerme de que la muerte no es tan mala, y murió sin saber que lo había logrado. Es por ello, que ahora les comparto algunas de las fotos que tomé con alusión al día de muertos en Tlaquepaque, los días pasados.


Ambas tomadas por el andador de Independencia de Tlaquepaque

Interior de la tumba de tiro en el centro cultural "El Refugio"

Una estudiante caracterizada de Catrina




Todas tomadas dentro del Centro Cultural "El Refugio"


Flor de Cempasúchil (de lejos no me torturó tanto)

Dentro de la tumba de tiro, igualmente

Siendo feliz

La Flor de Terciopelo





Anti-Adelita por siempre

Siguen siendo felices



Altar dedicado a Gabriel García Márquez 


Por el andador Independencia


Por la calle Juárez que adecuaron como peatonal estos días

No mentía cuando decía que de verdad me llama la atención todo lo colorido

Los veo algún día (si sobrevivo a mi fin semestral).
PD: Muchas gracias por los comentarios que he recibido (por aquí y en persona) sobre mi blog. Y más aquellos que dicen que está interesante, aunque piensen que me drogo. Intento hacerle caso a Derek y hacer un énfasis en la fotografía, pero no soy muy dada a la costumbre y tampoco a que el blog tenga un tema en específico, él es "holístico". De igual manera me ha gustado esa recomendación, te quiero Derek. 



"Arte Cautivo: La Exposición Pictórica, 2014"

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La portada de la exposición


Primero que nada: perdón, a mi pequeñísimo grupo de lectores, por no estar al pendiente por aquí, pero mi vida es demasiado caótica ahora y desde hace unos meses como para aparte tener tiempo para publicar. 
Por suerte, justo el día de ayer se presentó la oportunidad para que yo decidiese subir algo que creo muy valioso y sobre todo nuevo -al menos para mí-.

Estaba en mi clase de fotografía cuando, como siempre, salimos a tomar imágenes de lo que a nosotros se nos ocurriera. Es relevante decir que el curso que tomo está en una escuela de arte dentro de un edificio cultural donde regularmente se presentan exposiciones de todo tipo (la penúltima fue del tequila), así que no fue muy sorprendente ver una exposición de pinturas al Óleo.
 
-Pero, Dani, acabas de decir que es algo nuevo.

-Sí, relájense, a eso voy.

Cuando entramos a las dos pequeñas "galerías" donde se encontraba la exposición no nos sorprendió nada, en realidad todo era muy parecido a todas las exposiciones de pintura a las que he asistido (que tampoco han sido tantas). De hecho, el señor que vigilaba y registraba a todo curioso sonreía y daba los buenos días, mi sorpresa fue cuando me acerqué un poco más a las pinturas.

-Son obras hechas por los presos de las diferentes instituciones de readaptación social de Jalisco-, dijo el señor con voz fuerte y orgullosa-. Los molesto si al final nos regalan un registro.

Super contrastado su comentario, pero divertido.

A partir de ahí todo estuvo lleno de curiosidad, así que tomé fotos a las obras que más me gustaron, no sólo por la observación que tuve sino por su significado y son las siguientes.

 "Pianista"
Rubén Díaz García

"Las Reglas"
Myriam Yukie Gaona Padilla

"Alacrán sobre avenida"
Daniel Coria García


"El Pecado"
Anónimo

"Aniversario"
Rubén Díaz García

"Guitarra y Botella París 1913"
Rubén Díaz García

"El Elefante"
Miguel A. Vargas Martínez

"Exhibición"
Myriam Yukie Gaona Padilla


"Familia de Tigres"
Anónimo

"Hojas sobre agua"
José M. Madera Castañeda

El impacto que tuvo en mí fue muy extraño porque la gente solemos acomodar en polos todo en esta vida, siempre queremos ver las cosas de un negro o un blanco, nos privamos de ver los grises por el mero hecho de pensar que no existen, esta exposición me mostró lo contrario, me mostró que puedo ver esos grises, que la gente no es mala pero tampoco buena. Que van según sus necesidades o intereses.

Mi profesor de fotografía siempre nos ha hecho un énfasis en que, cualquier obra, fotografía u objeto que hagamos, debe llevar consigo un significado o una emoción, que lo transmita y que lo exprese ante las demás personas. Bueno, esta exposición así lo hizo conmigo.

PD* Si viven cerca o dentro de la ZMG les recomiendo que vayan a darle una "ojeadita" porque en realidad es muy interesante, en Tlaquepaque estará hasta el día 03 de Octubre en el centro cultural "El Refugio", de ahí se trasladará a las fiestas de Octubre. 

Me voy y no sé cuándo regreso. :)


Cartas a mi abue X

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Abue:

Te lo diré como se dice en inglés porque mi pronunciación en ese idioma está como para reír “I’m in vacations”, realmente eso no me hace feliz como lo proyectan en una película estadounidense, las vacaciones no me gustan y ya.

Me he dado cuenta de varias cosas en el tiempo, que no estuve por aquí debido al ocio, a las tareas o a la mera flojera, que deseo y por su puesto voy a en listar:

1.    El océano está muy sucio, contaminadísimo sería una palabra correcta y a lo mejor su olor no proviene de lo salado del agua, ni por los animales, quizá sea por la basura (omite lo del olor, es una percepción subjetiva por la clara fobia que le tengo al mar por su preponderancia en la vida).

2.    Pasé a 5to semestre de la carrera y no puedo creerlo, porque bueno, me sigo viendo en pañales.

3.    Existe un ataque de Israel hacia la ciudad de Gaza, en la Franja de Gaza que se ubica en palestina. Unos piensan que es genocidio, otros creen que es divertido, e incluso creen en una guerra. Pero hasta ahorita los Palestinos no han contraatacado. Ha muerto mucha gente, entre ellos destacan los niños.

4.    Alemania ganó el mundial del 2014 en Brasil (nos vale verga, ya sé, pero es Alemania).

5.   Athos, Porthos, D’Artagnan y Raúl se murieron y sigo devastada porque, en realidad los amaba a todos. Sólo quedó vivo Aramis, aunque eso no me reconforta en lo absoluto.

6.    Nos estamos acabando el agua y nadie hace nada porque, 1. No tenemos el interés de cuidarla, 2. No nos interesa saber qué está pasando y 3. No exigimos la información suficiente.

7.    Nos llaman la sociedad del riesgo por pendejos.

8.    Casi se cumplen dos años de tu muerte.

Se dice muy rápido y creo que lo es, si alguien hace exactamente un año me hubiera dicho que estaría escribiendo esto, primero que nada le hubiera pateado las bolas, porque no creería que fallecerías 24 días después y después no creería lo bastante bien que me está yendo en la escuela y menos el hecho de que ya habían pasado dos años. Pero así es la vida, unos se van y otros llegan, como tu más reciente nieto Dante, que es bonito y está hecho una bolita, al que, al igual que a su hermano mayor, quiero como mis dos adoraciones (aunque de hecho, son tres, porque tampoco olvidamos a Mateo), creo que ellos, que no tuvieron la oportunidad de convivir contigo, merecen saber de qué se trataba su escuela.

Sin más qué decir hoy y esperando que se me prenda la inspiración para escribir algo, me voy, sin dejarte mis palabras llenas de cariño.

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