Le tomo fotos a artesanías en "El Refugio"

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¡Hola otra vez! Estarán sorprendidos por lo activa que he estado en mi blog (créanme que yo también), pero aprovecho ya las últimas semanas de vacaciones porque no sé por qué presiento que este semestre estará algo engorroso, les pongo algunas de las ideas que traigo como historias y "Cartas a mi abue" y como todo buen bloggero agradezco a los muchos-pocos que han llegado a leer este pedacito de mí -pinche cursi, la chanta-. Ahora sí, vamos al grano.

Hoy estábamos en el museo del premio nacional de la cerámica "Pantaleón Panduro" acá por mi casa tomando foto de las artesanías que estaban ahí, les diré que yo no soy de las que quieren tomarle foto a todo, bueno, se sorprenderían la cantidad de cosas a las que les tomo fotos, por ejemplo, mis pantunflas, pero el caso es que si no quiero tomar la foto no la tomo así esté frente de mí alguien importante.

Retornando al tema, después de buscar entre las artesanías que a mí me llamara la atención, encontré este arbolito. A continuación el título, autor y fotos de la obra: 


"Árbol alegre de nacimiento"
Oscar Ortega López
1999









Y a Dani le gusta

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Como verán yo no soy dada a hablar mucho de mí -sarcasmo-; no, mentira, sí me gusta hablar de mí, lo he hecho toda mi vida (lo han de notar, un poco), pero desde chiquita siempre fue bien suelta mi lengua. Mucha gente a través del tiempo cree que es egocentrismo, pero ATENCIÓN, hablar de mí creo que es la última cosa que hago por ego, simplemente no puedo vivir si no suelto lo que hago.

Dando visto el primer punto, seguiré conque hoy después del curso de verano al que me inscribí, corrí con Brenda al mercado de mi no muy pequeño municipio para comprar fresas, porque ayer ella misma compró unas para no-sé-qué que una doctora le recetó. Total, las compré y estando en mi casa hice lo que ni mi mamá cree posible: las lavé, las desinfecté y hasta les quité la "colita" -lloverá el día de hoy-, después me hice un agua con unas 5  fresas y las demás, de bocado a bocado se acabaron.

Así que en las cosas que me cautivan están:
Las fresas.
El azul.
Comer.
La comida italiana.
Los libros.
Como más específico, el libro de "El conde de Montecristo" da en mi punto exacto de lectura.
Hablar con las plantas.
Mafalda.
Hablar, desde que tengo memoria la gente batalla para callarme. DE VERDAD.
Los jugos de manzana.
Los albúms de fotografía cuando era una bebé. Puedo verlos todo el día.
Leer cartas que he hecho.
A los clavadistas en los juegos olímpicos.
Los hombres peludos, ellos son hermosos.
Escuchar "The final riot!" de Paramore, después de 3 años que me lo regalaron.
Hablar sola (como si no fuera suficiente el hablar cuando hay gente).
Escribir, aunque no me considero buena en ello.
Las anclas, la verdad es que no soy "Hipster" es que me gustan porque Edmundo Dantés era marinero y pues, me recuerdan al gran amor de mi vida que no existe.
Los barcos.
La ropa interior de encaje.
Las canicas.
Los mapas.
Brincar en los charcos.
La cebolla.
Comprar calcetines y mochilas.
Saber contestar algo.
Tomar el metro (y todos: Ew, Dani, ¿no eras algo intolerante a las masas? Dani: Sí, pero ¡qué manera tan rápida de viajar!).
Meter los pies en el mar (sólo los pies).
Usar vestidos.
Mi primo Leonardo, no sentía la necesidad de querer tanto a un bebé hasta que nació este pequeñín.
Que el viento mueva mi cabello.
Salir bien en las fotos.
Estudiar.
Mi pijama de vacas.
Los converse, en especial los rojos que tengo.
Los aretes colgantes.
Las tortugas, orcas y osos polares.
La Antártida y el ártico.
Italia.
Saber pedir la hora en alemán.
Llorar en una película de amor, NO ME IMPORTA LOS COMENTARIOS NEGATIVOS QUE TENGAN ANTE ESTO.
El mariachi.
Los girasoles (odio las rosas, las odio de verdad).
Los bolis de vainilla y chicle. (Ushúushúushú).
Las matemáticas (no me refiero a ti, método de Gauss-Jordan, ni mucho menos a ustedes, integrales).

Y son suficientes por el momento, hay algunas que me reservo de poner por cuestiones de reintegridad mental, o sólo para que no supongan lo que ya es obvio.

De Carlota para Pedro

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No quisiera empezar con un "hola", realmente no siento que esto vaya dirigido como un mensaje de amigos. Nunca lo fuimos, o tal vez sí, pero no puedo contemplarte como uno ahora, después de haber vivido tantas cosas juntos.

Te preguntas el porqué después de tantas cosas ocurridas los últimos meses, estoy enviándote esto. ¿Después del rechazo? ¿De la búsqueda? La verdad es que te extraño. Extraño la soledad que me provocabas, la infelicidad que sentía, el vacío... Todo eso... ¿fue, lo nuestro felicidad, al fin y al cabo? Por un tiempo ya lo creo que sí. Después fui un capricho ¿verdad? Pero te amé con todas mis fuerzas, con toditas las que tenía, y ahora me siento tan vacía.

Tu recuerdo me quita el hambre, me quita las ganas de sonreír o de buscar más cosas u objetos, es un sueño el que me provocas del que estoy segura, algún día no despertaré.

Todo ésto no es muy nítido, Pedro, ¿por qué te acercas a los recuerdos de las cosas vividas que más quise de ti? Tu temerosidad a cosas estúpidas, tus ojos, tu barba, ¡tu voz! ¿Qué hice mal para que este letargo de dulce agonía terminara en lo peor? En no saber nada de ti, ni que tú, al final, no te preocupáras más por mí. ¿No nos quisimos? ¿No planeamos algo una que otra vez? ¿Qué pasó? No sé qué hice mal, pero sé, todo en lo que tú fallaste. 

Hace ya un tiempo fui a donde tú estabas, no exactamente, pero al menos era el mismo estado... cada hombre al que veía, cada rostro, cada paso... sólo deseaba encontrarte, que me vieras, con odio, no importaba; que me miraras y poder decirte "Hey, lo logré". Y tú simplemente sonrieras... pero no sucedió, regresé a mi casa quizá con tu ausencia más presente...

Si ahora te escribo esto no es poque esté arrepentida de todo lo que dije o hice, eso fue lo correcto, por más que me duela admitirlo, y no estaré arrepentida de eso. Fue lo mejor para mí, ya no dependo del pensar en que tu angustia y tristeza son las mías también. 

Como dice una canción a la cual soy adepta desde hace unos días:
"Tú eras joven y yo estaba triste, sólo quería estar a tu lado, todo el día, toda la noche".

Adiós. 
Carlota.

Cartas a mi abue; VI. (Miércoles)

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Hola otra vez:

Casi puedo resentir la mirada alterada que tienes al ver que te escribo tan rápido. Sí, lo sé… pero es que ayer tuve un día muy, muy reconfortante y no hay nadie que me escuche tan bien como tú.

Pues verás, me desperté en la mañana muy aburrida, como lo hago siempre que estoy de vacaciones… prendí el móvil para ver las funciones de una película que desde el domingo una amiga (la cual no conociste y se llama Iris) me recomendó y vi que estaba subtitulada y doblada. Como recordarás ME ATOSIGAN las películas con doblajes –a menos que sean de caricatura, claro-. Así que como la primera función con subtítulos estaba hasta las 4 y pico pues reservé y seguí acostada. Para eso de las dos, me metí a bañar, me vestí, me maquillé y salí de la casa.

La verdad es que iba a ir el martes a ver la película, pero no sé, fue ese tipo de días en los que ni respirar es algo fácil. Pero en cambio el miércoles amanecí muy positiva.
Lo que me gusta de ir sola a cualquier parte, es que puedes hacer las cosas al tiempo que quieras. Por ejemplo, ir por mi boleto reservado faltando más de una hora para la función. Cuando la muchacha me lo estaba entregando me preguntó escandalizada:

-¿Sólo uno?-sus ojos eran dos platos.

-Sí-sonreí y lo tomé.

¿Por qué la gente le tiene miedo a la soledad? No sé, pero qué mal por ellos. Después de comprar mi boleto, fui por una ensalada…

Te imaginarás a qué plaza fui; pues claro, a la que tenemos a menos de 15 minutos de nuestra casa “¿por qué? Si ni te gusta” me dices. Eso es verdad, pero tener un cine cerca me ha beneficiado de una manera importante.

Cuando la ordené vi a un muchacho guapo (guapo, de verdad, como me gustan), eso pone un muro entre la Dani “culta y algo intelectual” dejando al mando a la Dani “no puedo pronunciar ni una palabra sin tartamudear”.

-¿Daniela?-gritó el bato.

-Yo-levanté la mano como pendeja.

-Buenas tardes-oh Dios, dijo buenas tardes-. Me puedes decir 3 ingredientes.

-Pasta, pepino y zanahoria-cabe decirte que todo esto lo recité con la mirada gacha y más rápido que Usain Bolt en las olimpiadas.

-¿Proteína?

-Esa de hiervitas.

Me la dio y fui a comer a una mesita con un libro en la mano, sólo capté algunas miradas de “ésa por qué come sola y con un libro en la mano. Viene a una plaza no a un parque”. Pero bueno, sólo fueron algunas, los demás eran miradas de quién ve pasar los carros. Al terminar de comer, fui al cine para mi función. Y pues… me encantó la película, hablaba de zombis, abue, a veces me gustaría ser un zombi, sé que no tienen cerebro, pero imagina matar a toda esa gente. *Inserte aquí monito con ojos brillosos*.

Antes de que terminara la función, se escuchó que empezó a llover fuerte por lo que yo pensé “mierda” pero esperanzada esperé a que se bajara, de menos. Se acabó. Tantan. Caminé a la entrada de la plaza y pues sí, estaba lloviendo y a lo que la cara de las personas me dejaba ver, estaba muy fuerte. Pues… temí por mi libro, pero se salvó por una bolsa de plástico*, saqué mi suéter y cuando toda la gente pensaba que no iba a hacer nada más… ¡DE MI BOLSA SALIÓ UN IMPERMIABLE! Y me lo puse y salí de ahí caminando. Se supone que iba a tomar el camión, pero por no cruzar y mojarme los pies me fui caminando (que al último lo único que me moje fueron los pies, úgh).

*Gracias a que una semana antes lo vi con otras amigas que tampoco conociste, vi que metía su libro en una bolsa de plástico. Así que para estas semanas de lluvia aunque no llueva yo meto una bolsa de plástico.


Y así pasó mi día, muy bueno si me lo preguntas, espero te entretengan donde quiera que estés. Te quiero.

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