Hola
otra vez:
Casi
puedo resentir la mirada alterada que tienes al ver que te escribo tan rápido.
Sí, lo sé… pero es que ayer tuve un día muy, muy reconfortante y no hay nadie
que me escuche tan bien como tú.
Pues
verás, me desperté en la mañana muy aburrida, como lo hago siempre que estoy de
vacaciones… prendí el móvil para ver las funciones de una película que desde el
domingo una amiga (la cual no conociste y se llama Iris) me recomendó y vi que
estaba subtitulada y doblada. Como recordarás ME ATOSIGAN las películas con
doblajes –a menos que sean de caricatura, claro-. Así que como la primera
función con subtítulos estaba hasta las 4 y pico pues reservé y seguí acostada.
Para eso de las dos, me metí a bañar, me vestí, me maquillé y salí de la casa.
La
verdad es que iba a ir el martes a ver la película, pero no sé, fue ese tipo de
días en los que ni respirar es algo fácil. Pero en cambio el miércoles amanecí
muy positiva.
Lo
que me gusta de ir sola a cualquier parte, es que puedes hacer las cosas al
tiempo que quieras. Por ejemplo, ir por mi boleto reservado faltando más de una
hora para la función. Cuando la muchacha me lo estaba entregando me preguntó
escandalizada:
-¿Sólo
uno?-sus ojos eran dos platos.
-Sí-sonreí
y lo tomé.
¿Por
qué la gente le tiene miedo a la soledad? No sé, pero qué mal por ellos.
Después de comprar mi boleto, fui por una ensalada…
Te
imaginarás a qué plaza fui; pues claro, a la que tenemos a menos de 15 minutos
de nuestra casa “¿por qué? Si ni te gusta” me dices. Eso es verdad, pero tener
un cine cerca me ha beneficiado de una manera importante.
Cuando
la ordené vi a un muchacho guapo (guapo, de verdad, como me gustan), eso pone
un muro entre la Dani “culta y algo intelectual” dejando al mando a la Dani “no
puedo pronunciar ni una palabra sin tartamudear”.
-¿Daniela?-gritó
el bato.
-Yo-levanté
la mano como pendeja.
-Buenas
tardes-oh Dios, dijo buenas tardes-. Me puedes decir 3 ingredientes.
-Pasta,
pepino y zanahoria-cabe decirte que todo esto lo recité con la mirada gacha y
más rápido que Usain Bolt en las olimpiadas.
-¿Proteína?
-Esa
de hiervitas.
Me
la dio y fui a comer a una mesita con un libro en la mano, sólo capté algunas
miradas de “ésa por qué come sola y con un libro en la mano. Viene a una plaza
no a un parque”. Pero bueno, sólo fueron algunas, los demás eran miradas de
quién ve pasar los carros. Al terminar de comer, fui al cine para mi función. Y
pues… me encantó la película, hablaba de zombis, abue, a veces me gustaría ser
un zombi, sé que no tienen cerebro, pero imagina matar a toda esa gente.
*Inserte aquí monito con ojos brillosos*.
Antes
de que terminara la función, se escuchó que empezó a llover fuerte por lo que
yo pensé “mierda” pero esperanzada esperé a que se bajara, de menos. Se acabó.
Tantan. Caminé a la entrada de la plaza y pues sí, estaba lloviendo y a lo que
la cara de las personas me dejaba ver, estaba muy fuerte. Pues… temí por mi
libro, pero se salvó por una bolsa de plástico*, saqué mi suéter y cuando toda
la gente pensaba que no iba a hacer nada más… ¡DE MI BOLSA SALIÓ UN
IMPERMIABLE! Y me lo puse y salí de ahí caminando. Se supone que iba a tomar el
camión, pero por no cruzar y mojarme los pies me fui caminando (que al último
lo único que me moje fueron los pies, úgh).
*Gracias
a que una semana antes lo vi con otras amigas que tampoco conociste, vi que
metía su libro en una bolsa de plástico. Así que para estas semanas de lluvia
aunque no llueva yo meto una bolsa de plástico.
Y
así pasó mi día, muy bueno si me lo preguntas, espero te entretengan donde
quiera que estés. Te quiero.
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