Cartas a mi abue; VI. (Miércoles)

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Hola otra vez:

Casi puedo resentir la mirada alterada que tienes al ver que te escribo tan rápido. Sí, lo sé… pero es que ayer tuve un día muy, muy reconfortante y no hay nadie que me escuche tan bien como tú.

Pues verás, me desperté en la mañana muy aburrida, como lo hago siempre que estoy de vacaciones… prendí el móvil para ver las funciones de una película que desde el domingo una amiga (la cual no conociste y se llama Iris) me recomendó y vi que estaba subtitulada y doblada. Como recordarás ME ATOSIGAN las películas con doblajes –a menos que sean de caricatura, claro-. Así que como la primera función con subtítulos estaba hasta las 4 y pico pues reservé y seguí acostada. Para eso de las dos, me metí a bañar, me vestí, me maquillé y salí de la casa.

La verdad es que iba a ir el martes a ver la película, pero no sé, fue ese tipo de días en los que ni respirar es algo fácil. Pero en cambio el miércoles amanecí muy positiva.
Lo que me gusta de ir sola a cualquier parte, es que puedes hacer las cosas al tiempo que quieras. Por ejemplo, ir por mi boleto reservado faltando más de una hora para la función. Cuando la muchacha me lo estaba entregando me preguntó escandalizada:

-¿Sólo uno?-sus ojos eran dos platos.

-Sí-sonreí y lo tomé.

¿Por qué la gente le tiene miedo a la soledad? No sé, pero qué mal por ellos. Después de comprar mi boleto, fui por una ensalada…

Te imaginarás a qué plaza fui; pues claro, a la que tenemos a menos de 15 minutos de nuestra casa “¿por qué? Si ni te gusta” me dices. Eso es verdad, pero tener un cine cerca me ha beneficiado de una manera importante.

Cuando la ordené vi a un muchacho guapo (guapo, de verdad, como me gustan), eso pone un muro entre la Dani “culta y algo intelectual” dejando al mando a la Dani “no puedo pronunciar ni una palabra sin tartamudear”.

-¿Daniela?-gritó el bato.

-Yo-levanté la mano como pendeja.

-Buenas tardes-oh Dios, dijo buenas tardes-. Me puedes decir 3 ingredientes.

-Pasta, pepino y zanahoria-cabe decirte que todo esto lo recité con la mirada gacha y más rápido que Usain Bolt en las olimpiadas.

-¿Proteína?

-Esa de hiervitas.

Me la dio y fui a comer a una mesita con un libro en la mano, sólo capté algunas miradas de “ésa por qué come sola y con un libro en la mano. Viene a una plaza no a un parque”. Pero bueno, sólo fueron algunas, los demás eran miradas de quién ve pasar los carros. Al terminar de comer, fui al cine para mi función. Y pues… me encantó la película, hablaba de zombis, abue, a veces me gustaría ser un zombi, sé que no tienen cerebro, pero imagina matar a toda esa gente. *Inserte aquí monito con ojos brillosos*.

Antes de que terminara la función, se escuchó que empezó a llover fuerte por lo que yo pensé “mierda” pero esperanzada esperé a que se bajara, de menos. Se acabó. Tantan. Caminé a la entrada de la plaza y pues sí, estaba lloviendo y a lo que la cara de las personas me dejaba ver, estaba muy fuerte. Pues… temí por mi libro, pero se salvó por una bolsa de plástico*, saqué mi suéter y cuando toda la gente pensaba que no iba a hacer nada más… ¡DE MI BOLSA SALIÓ UN IMPERMIABLE! Y me lo puse y salí de ahí caminando. Se supone que iba a tomar el camión, pero por no cruzar y mojarme los pies me fui caminando (que al último lo único que me moje fueron los pies, úgh).

*Gracias a que una semana antes lo vi con otras amigas que tampoco conociste, vi que metía su libro en una bolsa de plástico. Así que para estas semanas de lluvia aunque no llueva yo meto una bolsa de plástico.


Y así pasó mi día, muy bueno si me lo preguntas, espero te entretengan donde quiera que estés. Te quiero.

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