¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaa!
*suena el eco ya que grita desde lo alto de un cerro*. ¿Cómo estás, abue?
Supongo que bien, según mis maestras de la doctrina, en el cielo no se sufre y
cosas de esas, hace años que no voy a eso, así que no lo recuerdo, pero sé de
cualquier manera que estás bien.
¿Cómo
estoy yo? Pues, al parecer alegre. He terminado mi semestre y… méh, no me fue
tan mal. Aunque estoy cabizbaja por un 87 que se escurre en mi… eh, no sé cómo
llamarlo. Quizá promedio, pero bueno… así es la vida o mi bajo rendimiento
alguno de los dos.
Ayer
fui a una librería a parte de ver a hombres MUY
guapos, también compré dos libros que estaban baratísimos, te he de confesar
que mi mamá no sabe nada de esto, porque posiblemente le dará un ataque o
pensará que estoy loca… tal vez no esté tan alejada.
Tengo
planes para vacaciones, sí, aunque ninguno de esos planes tiene que ver con
trabajo; me preocupa demasiado el no ganar dinero independientemente, pero, no
haré nada en lo que no me sienta cómoda. Así que pues… el chiste es plantearlo
a mi mamá y después buscar por lo bajo trabajo en librerías o algo acorde a mi
carrera (ojalá, ojalá).
Sí,
he leído, no tanto como quisiera porque este último semestre me tragó… como un
remolino en medio de Texas, estaba en el hoyo, estudiando. Pero ahora en
vacaciones me descargaré… aunque ya estoy pagando por adelantado, presiento que
las migrañas no tardan en llegar y eso es espantoso.
Creo
que mi vocabulario ha aumentado… ¡UIUIUIUI! De anciana hablaré tan perfecto que
asustaré a niños de 6 años (mi sueño para toda la vida), pero regresando al
tema, sí, descubrí que me gusta mucho la palabra “Vástago” y “misantropía”
hasta me gusta el significado de esta última.
¿Novio?
¡JA! Me viste nacer y te vi morir y en ningún momento tuve un novio “adecuado”
dirías tú, pero no, no tengo novio y quizá esa posibilidad tarde unos meses… o años. Pero no tengo prisa –y a
veces ni ganas- es algo que no mola y da mucha flojera, eso al menos pienso
ahorita. Tengo la mente invadida de moralidad de niña de 6 años, ya sabes…
No
me cansaré de escribirte y mucho menos decirte que todavía te extraño mucho,
extraño también el hecho de leer y contarte lo que pasaba en el libro. Digo, no
creas, ninguna persona es apta para tu trabajo… lo he intentado, pero no sale
mucho, ahora mejor no lo cuento y tantan. Pero sobre todo, ya nadie hace sopita
de fideo como la tuya, nos ibas a matar de un ataque al corazón de tanto caldo
de pollo, pero la sopa era magnífica. Te quiero y ojalá pudiera abrazarte el
día de hoy, que tanta falta nos haces.