Cartas a mi abue XV

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Abue:

Descubrí algunas cosas de las cuales no tenía idea en el pasado, la primera es una palabra, maravillosa si me lo preguntas, que me acaba de enseñar un amigo apenas la madrugada del día de ayer, ésta es la siguiente: cerúleo, un tipo de azul existente que te recuerda al cielo despejado o la profundidad del mar en la lejanía. ¿Hermosa, no? Yo también lo pensé cuando busqué su significado, dio justo en el clavo.

Otra cosa es que descubrí que después de todo el té de manzanilla sí me gusta y ahora lo tomo sin azúcar; qué sencilla es la vida cuando sabes aprender a admitir las cosas, así como que el de limón nunca me va a gustar a menos que esté embarazada (estoy segura que el té de limón será de los principales antojos que tenga cuando esté en cinta, lo presiento); y también es bonito admitir que Tom Hanks era divino de joven y que Marlon Brando es la criatura más bella que mis ojos puedan ver, lo cual me hace sentir orgullosa pues según mi mamá, el señor también te gustaba y ¡por Dios! Ahora te entiendo abue.

El día de hoy estaba temprano sentada en una banquita de San Pedro, con un licuado de fresa (y la desmesurada cantidad de azúcar que le ponen, que pues me gusta, pero sigue siendo exagerada) y un libro al cual no hace mucho le quité la envoltura, con la noticia de que las ochenta y un páginas que llevo han resultado bastante interesantes para que yo lo leyera a las nueve de la mañana en un jardín.

Haciendo lo anterior, me puse a pensar que me encantan los lugares a temprana hora… si llegaste a observar un día, todos los lugares se preparan para las aglomeraciones de gente que salen expulsadas a partir, me atrevo a decir –si no es día de la madre, padre, etc.-, de las doce del día. ¿Qué patrón siguen las personas al no querer madrugar? Todo temprano está tan vacio y tranquilo, los bancos, las escuelas, los jardines, los restaurantes, la nevería, donde se paga la luz, las dulcerías y, por supuesto, el mercado.

Aglomerados poblacionales, estoy consciente de que cada vez somos más, pero existen esos aglomerados en lugares específicos que apantallan a los demás lugares, los cuales simplemente se quedan vacios, lo que más me preocupa es que esos lugares generan esa atracción por un fin meramente económico, ¡qué raro! ¿El mundo moviéndose por la economía? ¡Claro que no!

En fin, sólo quería platicarte estas nimiedades, y debo seguir leyendo, de verdad está muy interesante, Berta. 

Anexo una imagen del exquisito de Marlon Brando aquí para poder deleitarnos con él, no lo agradezcas, para eso estamos las nietas.

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