Abue:
Hoy aprendí que el tiempo es
uno de los principales modificadores del espacio y sonaría lógico que
funcionara para todas las causas que por el tiempo pasan, ¿me modifica? Sí, lo
hace y aunque me ayudara a captarlo una clase de estadística (Dani, no esperaba
nada diferente en ti, tiendes a identificarte con problemas matemáticos
pensando que es tu vida –así de confusa creo que es, ¿pero quién no cree que
tiene una vida diferente? ¡Sorpresa, idiotas! Somos tan ordinarios como la roca
que se erosiona en la parte de un río adulto y ni ella es tan simple-) es
divertido saber que aparte de todo el conocimiento que generan mis profesores
en mí, soy capaz de ponerlo a prueba con mi vida.
Y entonces Dani se pone como
un espacio, una “región” ya que a estas la dividen por cultura, clima, vegetación,
relieve similar, etc.; Dani es una región definida por cultura (relieve: aunque
en exceso, tiene, vegetación: puede estar más peluda que un hombre, clima:
también suda como puerco), y no es por ser “tan culta” “muy culta” o “idiota”,
el tiempo ha hecho en este lapso variaciones inmensas que han una cultura cambiante pero creciente y es algo importante.
Aunque en los “verdaderos
espacios” (¿qué defines por espacio tú, Nabuel?) el tiempo es un gran
modificador, ahora también pensé que quien llegó a erosionarme de una manera
preponderante (exiliando a las ahora vivas: mamá y tíos) fuiste tú y estoy
alegre de eso, ¡MUY ALEGRE! Pues me he dado cuenta (se han dado cuenta) que
heredé tu carácter y eso sin duda me pone orgullosa.
¿Ves? Soy capaz de escribir
una carta feliz, te echo de menos, y apenas hace una semana también quería una
de tus sopitas con alta probabilidad de morir de un infarto por la grasa de
pollo. Por cierto, hay alguien… alguien que merece la atención de tu nieta y estarías
orgullosa de ese juicio mío (¿ves que sí me parezco a ti?) pero por ahora no
puedo decir más, porque ni yo sé qué pensar.
Te quiero, y espero me
abraces siempre desde donde estés.l