Era peor que la soledad, al menos ella te acompaña sin mencionar palabra, pero no estar sola y sentirte incómoda era lo que ahora me abatía.
Cuando ves a la gente, es inevitable pensar que ellos encajan, en lo que sea, pero lo hacen y tú… bueno tú sigues ahí, esperando saber en dónde encajar. ¿Te revelo algo? Jamás sabrás si lo encontraste si sigues ahí, postrado.
Me gustaba pensar que esto de la infelicidad se pasaba pero me aterraba que se quedara ahí… a veces, no tienes para qué vivir y duela, cala hasta el hueso más pequeño que tienes.
Y sigues ahí… viendo para qué son buenos los demás y ¿tú? Acaso lo sabes… sabes para qué vivir, para qué olvidar los miedos y seguir. No es tan fácil cuando imaginas que no encajas en ningún sitio.
Extrañaba tus entradas, la verdad. Aunque no me deje leer mucho por acá (o msn, o el blog) estoy al pendiente de sus publicaciones. :D
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