Todo en esta vida tiene
un final… y no es excepción la vida humana, con el tiempo vives y aprendes…
ahora de grande –no muy grande pues- he pensado muchas veces “¿para qué sirve
entonces vivir, si algún día morirás y eso no servirá?”, no he podido responder
esa pregunta y a lo que veo no la responderé jamás; no importa, aprenderé todo
lo que pueda y después… moriré sabiendo que supe algo.
Para la gente, es
difícil aceptar la muerte –y me incluyo en esas- pues se van seres queridos…
alguien que no vuelve sino en recuerdos que pueden apagarse en un futuro. Pero
la gente no ve lo bonito que es la muerte… porque la gente no sufre, no llora,
no sangra… no muere más.
De pequeña cuando
comíamos, mi abuela me decía: “cuando muera, no quiero que lloren, los quiero
felices”. Y yo pensaba muy enojada: “¿estar feliz por tu muerte, me crees tan
cruel?”. Ahora que la veo como está, entiendo por qué no quiere que lloremos…
se ven ridículos haciéndolo a veces me he llegado a preguntar si en realidad
les importa.
Su cara ya no es
alegre, ni triste… no sé qué expresa, no sé qué quiere, no sé, no sé por qué no
sé. “Todos se mueren, terminarás aceptándolo cuando estés vieja como yo” a veces
me decía eso y yo asentía porque sabía que era verdad.
Ahora me veo cruel,
porque no le lloro, porque no le pido perdón, pero ella diría “no hay que
perdonar” ella sabe que ahora pide su muerte porque quiere descansar y uno
aquí, atándola a que vea más pendejadas de sus hijos, de el alcohol, de los
ridículos que hacen sus amigas que hablaban a sus espaldas… pero ¿qué? La única
nieta que creció a su lado –literalmente- es ignorada, porque no es nada más
que una nieta cruel que no llora por su abue… porque sabe que ella no querría
que lloraran por ella…
¿Y dicen ser sus hijos,
quienes la conocen mejor?
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