Comencé
a sentirme mal en una tarde tan calurosa como esta, y no es que se me bajara la
presión de repente ó viera todo nubloso y sin esperanza, era de más adentro, de
donde se siente todo aquello cuando se está con quien se quiere o cuando se le
deja ir. ¿Por qué fuimos tan absurdos? Jamás funcionaría lo demás.
Llegué
en un punto que quise correr y detenerlo todo, para no perder el tiempo en
lágrimas mal gastadas, pero todos malgastamos lágrimas, ¿no? Pero el tiempo no
para y menos para esas cositas. “Llorar es tan fácil”, “difícil es sonreír
cuando el corazón está herido” y más frases patéticas como esas.
Te
llegué a extrañar en cada movimiento que hice ¿qué pasó? Realmente nada, el
tiempo siguió y siguió. Y es triste eso de tener que avanzar aunque la gente no
quiera seguirte, aunque tus decisiones pesen a los demás. Pero ¡hey! Estoy
bien, leo y escribo y todo eso que ya sabías que me gustaba hacer. Justo ahora
pienso en un chico, un chico que me robó el aliento.
-Si
lo miraras tú-le dije a una amiga antier-, se te haría feo, no es guapo, pero
no sé, tiene algo especial.
Me
gusta, me gusta y ya, nos llevamos unos borrosos “hola” que hacen que explote
de alegría, que me dura todo un día, no más… después de las 12 am, todo
desaparece y debe comenzar de nuevo a gustarme y a hacerme reír, ¿qué rara, no?
Realmente es mejor hacerlo así, pues… pues si vives enamorada de una persona
pase lo que pase, sólo traen tristezas, y si despiertas sin sentir nada, llegará
de nuevo ese sentimiento de anhelo.
Y
entonces, después de vomitar todo lo que me hace mal ahora, ya estoy bien.
0 comentarios:
Publicar un comentario