Hace mucho que no te
escribía, por cuestiones que sabes de sobra; No. 1 no tenía ni sabía qué
decirte, la vida se me presentó algo monótona desde hace unos meses y No. 2
entré a la escuela, y bueno, creo que mis profesores se pusieron un poquito más
exigentes de lo normal, en realidad no importa, estoy aprendiendo tanto como
considero que mi cabeza no explote y eso, también lo sabes, me hace muy feliz.
Hoy exactamente, uno de los
señores que considero perfecto sonrió al ver mi tarea y pues, eso es como si te
dieran un pastel de vainilla con fresas para ti sola, ¿no? Te dije que le iba a
echar ganas y pues, espero pronto veas más y mejores resultados que los
pasados.
¿Cómo estoy? Pues bien, no
sé –ni recuerdo y no me atrevo a volver a las cartas pasadas- si te dije de una
decepción muy grande que tuve antes de salir y después de entrar a la escuela,
pues sino ahí lo tienes, una muy grande decepción. A veces creo que la gente y
en general todo lo que nos rodea es como un ogro maligno (agregándole un moco
verde) que te quiere matar o algo parecido; estuve pensando en eso mucho
tiempo, pero al final de cuentas nada puedo hacer para cambiar la opinión de la
gente ¿o sí? Exacto, no.
Por lo demás no te apures,
todo va excelente, he conocido a algunas personas muy buenas, me refiero a que
sí, he conocido a gente durante todo este más de un año que no has estado, pero
hay personas excepcionales con las que me he topado recientemente, no pensé que
hubiera alguien así, o al menos con la misma “mala suerte” y pues resulta que
sí y eso también me tiene contenta.
Me siento como en esos días
en que vas caminando por la calle con la reproducción de la canción que te
gusta y puedes bailarla sin vergüenza.
-¿Por qué, Dani?-me
preguntas sentada en el sofá resolviendo un crucigrama mientras ves (o haces la
finta) la televisión.
Porque me siento bien, me
siento como en términos meteorológicos se usaría el “confort térmico”, no tengo
ni frío ni calor y eso es genial, de verdad, es genial.
Bueno, sólo quería
escribirte para, en general, decirte que me siento contenta con lo que tengo
hoy en día, aunque siempre me harás falta, abue, en un rinconsito que está
vacío te tengo y te recuerdo cada día que despierto.
Te quiero.
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