2. Bosque

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-¿Por qué las palmeras no son árboles?-preguntó Carmen a su abuela mientras veía cómo llovía afuera.

-Por el sentido botánico que tiene-contestó la anciana sin dejar de mirar lo que estaba escribiendo.

-Pero, los hombres las “talan” como a los árboles-siguió discutiendo la muchacha mientras sentía un escalofrío por el sinfín de palmeras que la rodeaban.

-Pero es una hierba, según muchos libros-contestó de nuevo Doña Antolina.

-Deberían de entrar en alguna discusión en donde no permitan poner de manera objetiva que la palmera no es un árbol, abuela, a mí me parece que estamos dentro de un bosque… tropical.

Doña Antolina comenzó a reírse ante el enojo instantáneo de su nieta, era agradable pasar la vida o, los últimos años, como ella misma decía, con una joven cincuenta y cinco años menor, que pensaba ya como alguien maduro.

-Te apoyo… y te apoyaré más si termino esta carta.

Carmen asintió guardando silencio, a pesar de ser una forma de comunicación ya obsoleta, sabía que a su abuela le agradaba seguir enviando cartas, lo que aparte de aprobar sin ninguna objeción, le fascinaba.

Después de un largo silencio que sólo se quebraba por el viento o el agua, la joven volvió a quejarse.

-Maldita lluvia.

-Pensé que te gustaba la lluvia, bambina.

-Me gusta cuando mi tía no fantasea con que es un ciclón, traje mis botas de lluvia para la ocasión-alzó las manos desesperada-, ¡y no puedo usarlas!

Antolina volvió a reír doblando ya la hoja.

-¿Y esto no es un ciclón?

-No, abuela, sino ya estaríamos muertas. Es sólo una precipitación… quiero salir, el mar se pone bonito.

La anciana se puso de pie y abrazó a su nieta.

-Hoy quédate conmigo un ratito más.

-Siempre estoy contigo-Carmen sonrió correspondiendo al abrazo.

El tiempo volvió a pasar, ahora la más joven leía en su cama, que muy apropósito había acomodado pegada a la ventana por dos razones: “en el día entra mucha luz, y en la noche no se ve más que el cielo”; la más adulta leía también, pero con ayuda de una lámpara de lectura que su nieta le había regalado por su cumpleaños setenta y cuatro, tan a gusto estaban entre ambas, que hasta el no hablarse resultaba espléndido. Es así como estaban, ambas ensimismadas, cuando llegó la tía de la primera que a la vez era la hija de la segunda.

-¡Mamá!-dijo abriendo la puerta.

Antolina alzó la vista.

-¿Qué ocurre?

Carmen miró la escena sin hacer acto de presencia.

-¿Recuerdas a Hortensia, una vieja amiga?

-Quizá-la  señora sonrió.

-Mañana van a venir a desayunar ella y toda la familia y necesito tu ayuda.

-¿Para quedar bien? ¿Para que vea que no fracasaste en la vida? ¿Para que vea que tus hijas son más bonitas que las de ella?-habló por primera vez Carmen.

Hubo un silencio sepulcral cargado de armonía que se desvaneció al escucharse las carcajadas de las tres mujeres.

-¡Eres una tonta!-dijo su tía, Davina-. Y no, porque tiene puros hijos varones… ¿mamá?-volteó con Antolina.

-Sí… está bien-contestó la anciana-. Si me prometes ya no usar tu móvil hasta que regresemos a casa.

Carmen asomó su cabeza y vio a Davina con la mano derecha detrás de su fisonomía, sonrió de nuevo al saber que estaba en problemas, y no es que no la quisiera, la adoraba, pero tenía ya mucho tiempo tratándola como una hermana… no como su tía.

-Lo usé porque Abdón llamó para decir que llegan en la madrugada, tuvieron que detenerse por la lluvia.

-Bien-dijo Doña Antolina dando por concluida la plática-. Mañana bajo a las siete para lo que necesites.

Davina asintió contenta y miró a su sobrina.

-¿Tú no dices nada porque tu padre, madre y hermana vienen?-alzó una ceja.


-Ojalá de verdad estuviéramos en un ciclón-respondió, mirando a la ventana con tristeza, ya no quiso hacer nada más que admirar lo que ella (o quizá miles de personas más) conocían como el bosque tropical.
*** 
Cambié el diseño del blog porque Derek me pasó una plantilla como regalo por ser super cúl (si es que se le llama regalo a un archivo que se envían por facebook-feisbuc-), y me parece demasiado armónico porque sí, el blanco, negro y gris son muy armónicos para mí, así que gracias por el detalle de tomarme en cuenta *le manda besitos cibernéticos hasta Villacorona*. 

1 comentario:

  1. Juar juar juar, no fue nada, y si te fijas, el blog se ve más bonito desde móviles XD me gustó tu nuvo banner y este relato, es fascinante como en el silencio tus personajes aprecian muchas cosas ;)

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