Decidí
hacer esta entrada muchísimo antes de terminar el libro, así que me di una
prisa algo lenta por hacerlo para saber si no cambiaba mi punto de vista sobre
el mismo. Antes que todo quiero aclarar que sí, por primera vez estoy
consciente, esto es una crítica. Pero no una que me interese debatir con
alguien más, es el punto de vista creado desde muy en lo personal así que si
leyeron la obra y creen diferente, la intención no es discutir la diferencia.
Me
gustaría empezar por cómo es que el ejemplar llegó a mis manos. Leer un libro
no sólo se trata de la historia que contiene sino de los sucesos que van
pasando mientras lo lees, lo que sientes y cómo es que anclas su recuerdo a
determinada época. Era un no, todavía, muy lejano 2015 cuando tuve una cita muy
importante con mi hermano mayor. ¿Por qué importante? Porque fácil tenía diez
seis años de no verlo en persona. Convivimos, platicamos y, como normalmente me
pasa con todas las personas con las que salgo: caminamos. Llegó determinado
momento en que uno de los dos propuso ir a la librería –estoy casi segura que
fue él- y entonces nos dispusimos a llegar a ella.
Entrar
a una librería es todo un camino tortuoso para los que llevamos el estandarte
de no-tengo-dinero-pero-me-gusta-leer, sin embargo, sigue siendo asombroso
entrar y ver la cantidad de libros que existen. No recuerdo con exactitud qué
fue lo que llamó mi atención sobre la obra de la que se trata la entrada, pudo
haber sido que estaba posicionado en la estantería de “novedades” o simplemente
por la portada, a la cual aún así no presté mucha atención, pero mientras mi
acompañante miraba o buscaba algo, lo vi y leí la sinopsis. Para mi no sorpresa
me agradó lo que leía, pero no lo compré porque estábamos en vísperas de la FIL
y, ¿qué mejor que la segunda Feria más importante del Libro a nivel mundial
para encontrar libros? ¡Ninguna! El deseo por gastar en hojas encuadernadas se
quedó flotando, sin ser intenso pero tampoco nulo hasta llegar al día tan
esperado del comiendo de la feria.
Y
es ahí como la FIL comenzó a desilusionarme. Dirán, “¡¿POR QUÉ?!”. Bueno,
dentro de esa corriente de personas que van con muchos objetivos, ninguno igual
que otro, me adentré con dos amigos que ustedes ya conocen tanto como yo a un
sinfín de librerías y editoriales que, según el catálogo en línea, me ofrecían
el ejemplar que buscaba; PUES NI MADRES (para resumirlo), NO ESTABA EN NINGUNA,
estaba enojada, estaba decepcionada y con unas intensas ganas de prenderle
fuego al lugar. ¿Ir a una gran feria del libro y no encontrar UN ejemplar que
no era la primera biblia impresa? ¿Tan imposible, Jesucristo, librerías
facsímiles? –y dentro de mi enojo gritaba internamente “pero no fueran libros de
gente estúpida porque como concha en panadería”-.
Ya
molesta y dispuesta a salir del lugar, caminé por el área internacional para
encontrar un estand que, para mi gran alegría, lo tenía. Fui enteramente feliz
porque, aunque sabía que me iba a tardar en comenzarlo estaba en mis manos y
era más perfecto que la última vez que lo vi. Y en realidad, sí. Tardé casi dos
años en comenzarlo y alrededor de tres meses en terminarlo. Ahora, vamos a una
de las partes que creo se me va a complicar en redactar.
¿Cuál
fue mi impresión del libro? Abiertamente creo que es una obra de arte. ¿Por
qué? Ello consiste en varias cosas que diré por partes:
1.
La historia. Muchos se habrán dado cuenta que
tengo una afición por la novela histórica y no sólo eso, desde hace unos meses
he aceptado abiertamente que este género es mi favorito por sobre todos. ¿Cuál
es el motivo? Fácil: a través de un relato inverosímil te están describiendo la
historia verosímil, es decir, el autor o, en este caso, la autora es capaz de
crear nuevos personajes y mezclarlos con aquellos que existieron de verdad para
relatar cosas que ellos inventan pero al mismo tiempo combinan con los que en
verdad existieron. ¡Pffffffff! Te quebras la cabeza sólo de pensar cómo llegan
a lograrlo tan bien.
2.
La
época de la historia. El final del Imperio Romano y la edad media, lo bonito de
las novelas históricas es que pueden describirte todo el paisaje social,
económico y político que se vivía en determinada temporalidad y espacialidad.
Uno de los verdaderos logros de este género es describirlo con tal exactitud
que te hagan transportarte hacia el lugar que el autor describe. Bueno,
Christie logró hacerlo de una manera elegante, no sólo era el hecho de sentir
que estaba en el siglo XV. ME HIZO QUERER VIVIR EN EL SIGLO XV. NO ME IMPORTA
EL OSCURANTISMO.
3.
Mi
vida durante el libro. Me tardé mucho en terminarlo y eso no quiere decir que
no me gustó o me pareció aburrida la historia, simplemente tuve ese ritmo. No
obstante, durante lo tuve como lectura pasaron un montón de cosas interesantes.
Durante mi adolescencia los libros fueron parte fundamental para evitar mi
suicido y no me gustaría decir que son un escape, porque no, ellos son un
complemento en la vida de las personas que deciden abrirse a ellos. Y sí,
conozco personas, incluso amigos muy cercanos que creen que la literatura no te
enseña nada porque no es “ciencia” y
aunque respeto ello, no estoy de acuerdo. Mis libros me enseñan, quizá no
ciencia exacta ni social, pero sí a cómo sobre llevar las cosas.
4.
Su
estética. La portada es encantadora, había ignorado ello hasta después de haber
tomado una clase donde me ayudaban a analizar el paisaje de diferentes épocas.
Creo que es todo. Necesitaba
sacar esto porque realmente me conmocionó el libro.
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