La motivación es un recurso muy importante para aquellos que crean y, en general, para todo lo que hacemos en nuestra vida. Sin ella, no tenemos para o por qué continuar y como parte de nuestra naturaleza humana es imposible que a veces la perdamos, pero sin duda, nada nos cuesta intentar recordarnos cada cierto tiempo qué es lo que nos motiva a estar haciendo lo que hacemos, para no desanimarnos y pensar en retrospectiva que ha merecido la pena lo hecho.
Doy este speech motivacional (valga la redundancia) debido a que estoy dentro de un proyecto importante en el cual debo escribir algunas cosas. Toda la vida me ha sido difícil intentar ordenar lo que pienso con lo que escribo sin que parezca algo extraño, y créanme, he tenido muchos problemas por ello. O yo no me explico o son demasiado idiotas para no entenderlo. No importa, es difícil de todas maneras. He estado leyendo algunos libros que tienen que ver con geografía e incluso mi lectura de descanso se basó en geografía, no me malinterpreten, me gusta hacerlo, pero me hostigó tanto lenguaje científico. Sé que los intelectuales me dirán que un intelectual no se cansa de leer y que por eso apesto y está bien.
Lo que pasa es que a veces leyendo ideas de alguien más es imposible generar las tuyas inmediatamente y lo que yo necesito es generar las mías para ayer, por ello un día cuando estaba en el love sit de mi casa, intentando entender la evolución de los humanos como especie, me colmé de desesperación, cerré el libro, fui al librero y tomé uno nuevo y es del que les hablaré a continuación: La Nota Roja de Antonio Guadarrama Collado.
Este libro de poco más de 300 páginas es considerado como una novela de ficción o misterio y me atrevería a decir que llega a rozar el tipo policiaco, esta relata historias de diferentes personas que han tenido que lidiar con situaciones determinadas como delitos con repercusiones tanto legales como morales pero al mismo tiempo se entrelazan cada una de ellas debido a eso: la temática del crimen.
Me hice del libro hace un año, cuando salí con una amiga, estaba muy concentrada en mi tema de investigación y para mí todo lo que tuviera que ver con delito me llamaba la atención, por ello la sinopsis me gustó y decidí comprarlo. Es hasta ahora que lo abro y debo decir que me llevé una grata sorpresa, pero también un gran alivio.
Es una lectura con muchas facilidades, es decir, ligera (que no tiene demasiados dobles sentidos, ni ambigüedades, ni peca de usar palabras difíciles), la letra es bastante grande y no es grueso. Lo cual me hizo regresar a mi adolescencia donde leer un libro me tomaba, máximo, cuatro días (eran lecturas ligeras, no que yo fuera una genio). Y quizá algunos cultos en literatura se escandalicen, pero me hizo llegar a pensar lo importante que son estas lecturas para darnos un descanso de lo apabullante que puede ser llenarnos de golpe de tanta información. Nos hacemos un nudo en la cabeza que se tensa y debemos revertir. Las lecturas ligeras son eso: nuestra salvación para poder crear ideas y debemos aceptarlas, quererlas y disfrutarlas, por más sencillas que sean y por más mamadores incansables "leo sólo lo complejo" que sean ustedes.
Por otra parte, el libro muestra algo que había leído con anterioridad: los sótanos. Héctor Aguilar Camín ya lo había planteado antes en "La Guerra de Galio" que cito a continuación:
"Hemos construido cuartos privados para los amantes, lugares secretos para morir,y hemos echado un velo institucional sobre el origen de nuestra paz, que no es otro que la violencia ejercida contra los que la ponen en peligro: los locos, los criminales, los disidentes. ¿Dónde se administran esas segregaciones? En los sótanos" (p. 92).
Los relatos tienen que ver con ello, personas que cometen crímenes que un medio de comunicación enfrasca como "atípicas" de nuestra sociedad. Pero que, debido a la narración misma, sabemos que son situaciones que se dan por factores que, aveces (OJO) son externas a nuestras capacidades. Y que están presentes y que podemos ser partícipes cuando menos nos demos cuenta. El autor hace que nos demos cuenta de que el crimen y las injusticias existen y que es, por antonomasia, parte de nuestras relaciones sociales.
No quiere decir que debemos aceptarlas o tomarlas como buenas, al contrario, creo que quiere describir lo complicado que es abordar estos temas, de la manera más sencilla: una narración en primera persona que te haga ver lo que ocurre en el mismo espacio que tú, quizá de manera explicita y que todos se encargan de ocultar o etiquetar como que "aquí no pasa" o que incluso no es necesario. Y algo que tiene relación con lo anterior es lo que el autor describe en la siguiente cita:
"¿Qué harían nosotros? (en el texto se refiere a los señores que recolectan la basura) Todo esto sería un cochinero. Nosotros somos como las hormiguitas que se dehilachan todo lo que encuentran en su paso y lo utilizan productivamente. Imagínese, usted que un día las hormigas, las cucarachas, las ratas, los gatos y los perros se pusieran en huelga. ¿Qué pasaría? Las coladeras de la ciudad se taparían. Todas estas plagas, como la gente las llama, hacen una labor muy importante y necesaria: limpiar la ciudad" (Guadarrama, 2011: 179).
Y es la cuestión que quiero tratar y que me hizo pensar el libro: hay cosas que van a pasar, aunque sean malas y hay situaciones malas que son necesarias. Los sótanos son reales y aunque se encuentran cosas desagradables que nos superan en nuestra aceptación como colectivo, son parte de nuestra vida como sociedad y una pieza que ayuda a su movimiento.
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