Pasado es pasado.

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Me palidecía muy rápido, mis lagrimas corrían lentamente por mis mejillas al recordar tan solo un segundo del pasado… No, no era bueno recordarlo ni un segundo, tal vez estaba mal y entre menos lo enfrentara más me haría daño, pero ¿qué hacía yo? Eran miles de recuerdos dolorosos contra mí, con nadie más.
-Vale más pensar que ya paso a que sufrí-me repetí limpiándome una vez más las lagrimas.
Me ardían los ojos de tanto haber llorado ya, y por más que me proponía terminar con ese teatro de dolor, lo recordaba una y otra y otra vez.
Mi cabeza reproducía imágenes que no me encantaban y aunque tratara de pararlo era como decirle ‘’anda, reprodúcelas hasta que explote’’. Uno no llora de dolor al recordar los buenos momentos.
Y hasta ese momento cuando llegue a ahogar mis gritos me di cuenta que no eran momentos buenos… Sólo dolor.
-¿Estás aquí?-pregunto Ella, tratando de ayudarme.
-No, me fui, aquí no estoy-cerré la puerta antes de que se obstinara a entrar.
-Te escucho llorar desde 2 pisos abajo. ¿No crees que debes hablar con alguien?-intento abrir la puerta.
-Si lo quisiera no estaría aquí llorando sola ¿no crees? Vete-me senté en el piso esperando que se fuera.
-Olvida lo que no puedes reparar ya…-grito pateando la puerta-el dolor es algo estúpido, si no lo superas te ahogara-una patada más.
-Ya me ahogó-grite.
-No lo ha hecho, vamos sal-escuche como se sentaba y se recargaba en la puerta.
-¿Qué tengo que hacer con el sentimiento que me agobia?-me acerque a la puerta.
-Eliminarlo…-contesto Ella con la mente en positivo.
-No es fácil-mire el suelo.
-No he dicho que lo sea, ni lo será, pero no es imposible…-suspiro.
-No puedo, a menos que ellos mueran-pegue mi cabeza a la puerta.
-Pero, si ellos no mueren hasta después de tiempo ¿serás infeliz toda tu vida?-comenzó a reír-patética.
-No me digas así…-suspire tranquila-pase por cosas feas.
-Como todos las hemos pasado. Escucha… todos tenemos un pasado por eso somos lo que somos, y todos podemos ser infelices alguna vez, pero es de idiotas que dure toda la vida.
No sé si fue en la manera que quiso insinuar que era una idiota o si en verdad tenía razón, no podía seguir sufriendo por cosas que ya habían pasado. Pero lo seguro era que me pare de ahí y abrí la puerta y ahí estaba la tonta que quiso decirme estúpida, pero sobre todo mi amiga, que veía por mi bien.

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