He intentado repasar qué fue lo
que pasó este último año que me ha hecho cambiar tanto y a mi parecer no de un
modo malo, al contrario, me he culturizado como si de eso dependiese toda mi
existencia, he sido hasta cierto punto más social y he tomado cursos en verano
como muchas veces tú lo quisiste, y he llegado a la conclusión de que lo hice
por lo que lo hacen todas las personas ordinarias en esta tierra: por perder
algo/alguien.
En este caso en específico fuiste
tú, tu perdida aunque lo admita con una pena enorme, ha sido uno de los hitos
más importantes de mi vida. Para sobreponerme al principio no comía y me
quedaba horas mirando el vacío al que me llevaba la pared de aquí de la casa, y
sé que suena suicida, pero realmente yo no lo veía como término de “depresión”
en el que me estaba hundiendo –aún lo hago de vez en cuando- después a tu
pérdida se unió la otra pérdida la unión familiar que tenía desde niña, todo se
desvaneció y me comencé a sentir más sola de lo que ya, por último se une una
nueva pérdida de la persona a la que más he querido hasta ahora –amorosamente hablando,
claro está-; ¿imaginas? Todo en un año, en menos de un año… se fue todo a la
basura, lo más difícil es comenzar de cero sabiendo que pudiste llegar a un
número infinito. Me amargué.
Uno no ve que comienza a irse
hasta el fondo del abismo hasta que puedo salir de él, la casa estaba sola, no
olía a comida y yo ya no tenía con quien platicar mientras hacía espagueti o
albóndigas… ya no cocinábamos en ella… ya no habitábamos en ella. ¿Qué estaba
pasando pues? Era sólo una joven de 18 años que no creía que todo hubiese
pasado en sus narices.
Comencé a vivir de nuevo en abril…
gracias a un viaje muy bonito hacia Sinaloa –sé que ahora comienzas a reírte-
conocer un lugar nuevo que sabías tú quería conocer desde hace mucho hizo que
mi perspectiva cambiara, me hizo lamentarme, claro, pero al fin de cuentas me
abrió tanto los ojos que comencé a sentir de nuevo… después… un viaje a la
Huasteca Potosina, tan bonito que me hubiera gustado llevarte, lo que abre uno
de los dolores que más me pesan de tu muerte, no haber podido llevarte a
Londres… otro viaje más a Guanajuato, con mi mamá… primer viaje que hacía con
ella después de mucho tiempo (ella también cree que te quedo a deber
demasiado), otro a Nayarit, el más divertido, siempre encuentras a personas con
tu manera de pensar ¿sabes? Y por último a colima. Todos esos viajes me han
servido de mucho… me han servido a sobre llevar tu muerte.
Te necesito abue, porque eras la
única persona que siempre me escuchó, que siempre me cuidó a pesar de que no
tenías ninguna necesidad de hacerlo… te necesito porque necesito decirte todo
lo que he aprendido, cuántas cosas bonitas he vivido, lo correcta que me he
hecho, lo culta, lo atenta… porque me ha costado más de un año entenderlo, pero
sé que todo eso lo he hecho para tapar un vacío que dejaste poquito a poquito…
porque extraño tu voz y tu olor y que daría mucho por sentirte de nuevo aquí
conmigo. No sabía qué tan duro era perder a alguien porque, citando a modo no
exacto una frase “si se van, sabes dónde están o qué hacen o puedes
imaginarlos, pero si se mueren sólo te queda el hecho de resignarte” y aún no
lo hago.
Espero veas esto desde donde
estés, te quiero tanto, tanto, tanto Berta viejita.

0 comentarios:
Publicar un comentario