-¿Escuchas? Los pajaritos ya se van a dormir.
Abrí mis ojos sorprendida como lo hacía siempre.
-¿Por qué sí todavía es de día?
Mi abuelita pensativa miro los árboles y sonrió.
-Porque ellos duermen temprano debido a que no les gusta la noche.
Asentí muy de acuerdo.
-A nadie en la tierra le gusta la noche...
Desde ese día los pájaros me caían bien... Se asimilaban a mi cobardía de no poder ver en la oscuridad.
Después de todo, sólo volví a los ojos para olvidar que estaba cayendo la noche.
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