Es
la hora muerta del día, la más muerta, porque hace mucho calor, el sol tiene
ese odio hacia nosotros que lo hace insoportable. Entonces está la sombra y un poquito de aire. Cuán fresco es ahí después de un día pesado. Uno lucha con
cualquiera por un pedacito de sombra, de aquél árbol que a nadie le sirve
cuando es invierno… que nadie ha regado porque lo encuentra insignificante.
-¿Para
qué?-dice cualquier doña-. De todos modos la lluvia lo riega.
Pero
cuando es la hora muerta todos quieren pararse bajo él y respetarlo y animarlo.
Y el árbol se está cansando… y los dejará a todos ahí atrapados en su hora
muerta, cuando su última hoja esté suelta.
***
Hoy miraba a través de la ventana y vi el árbolito que hay afuera y quise metaforizarlo.
Ése árbol casi me saca un ojo ¬¬
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