Como
nadie sabrá (o quizá tú sí, Brenda porque tú supiste) estas vacaciones tuve el
privilegio de leer “Orgullo y prejuicio”
de Jane Austen, que por si fuera poco me gustó mucho.
Debo
de confesar que no soy nada adepta al típico “vi la película y obvio por eso
leí el libro”, NO, si vi primero la película evito por todos los medios
posibles encontrarme con el libro, pero en el caso de este libro debo confesar
que vi su adaptación a película primero.
Para
empezar, la primera vez que vi la adaptación, con todo y mi sinceridad
incluida, admito que sólo presté atención a los detalles más nimios como que
Bingley se le arrodilla a Jane o que los protagonistas sí quedan juntos; el
libro llegó a mis manos el pasado 23 de abril (día del libro, amiguitos) cuando
mi valentía y yo subimos a leer el capítulo 43 y después de eso simplemente me
lo regalaron.
No
lo abrí hasta vacaciones por dos cosas: la primera es que tenía otros autores
que para mí, al menos, son más importantes –como Dumas, por ejemplo-. Y la
segunda es, porque leer esto en la facultad ya no es tan fácil como yo creía
*inserte aquí ícono llorando-, de cualquier manera, aclaro que amo estudiar lo
que estudio, punto.
En
fin, lo abrí y lo leí en dos semanas, fue algo que me pareció agradable porque
me sentí cómoda, digo, no es una trama desesperante donde te frustras, es algo
tranquilo y sobre todo romántico.
Después
de que terminé el libro convencí a mi mamá de comprar la película, porque
obviamente ahora sí iba a prestar atención a todo y como mi mamá me hace caso
en la mayoría de mis situaciones “peligrosas” un domingo volví a ver la
película y ahora sí, yendo al grano tengo algunas opiniones al respecto de esta
historia:
1. Como creo que todas las que hemos
leído “Orgullo y prejuicio”, me sentí identificada con Elizabeth. Digo, casi
todas nos creemos independientes y con la valentía de decirle a un chico
romántico –y nada feo- que no nos casaríamos con él por engreído, ¿no? Aunque
por otra parte, también me sentí identificada con ella por el simple hecho de
esa autonomía y gusto por la lectura, alguien a quien le gusta caminar sin
importar que llegue con el dobladillo lleno de lodo.
Restándole importancia a eso, también
me sentí como María, la hermana intermedia, muy inteligente si me lo preguntan,
aunque amargada (ahí entra mi identificación).
2. El encanto de Bingley, no sé, pero me
provoca mucha risa y ternura el hecho de sus mal interpretadas palabras y de su
poca autonomía mental, aunque la verdad, la primera vez que vi la película (la
vez que, reitero, no presté mucha atención) me enamoré del hombre, porque sí,
porque es hermoso, porque es dulce, encantador, y no es amargado; viéndolo por
otro lado, no me agradaría casarme con un Sr. Bingley, “¿por qué, Dani, si es
rico y guapo?”. PORQUE NO, ¿a quién le agrada un hombre que se deje llevar por
la opinión de un amigo y no de él propio? Al menos a mí no.
3. Darcy, no sé… a mí no me parece
engreído en ningún momento, siendo sinceros, creo que todos los hombres son así
“ay, Dani, ya vas a criticar a los hombres”, no me refiero a eso, créanme, me
refiero al hecho de que a un chico –palabra apropiada donde yo usaría
bato/morro- no le vas a gustar de la nada… a menos que tengas senos y nalgas u
ojos claros o cara bonita, simplemente no, quizá seas muy fea para él o como el
Sr. Darcy diría “tolerable” (me acabo de dar una lección yo sola). Ahí es donde
yo me siento más identificada con Elizabeth, por el hecho de que aunque a ella
aún no le llamaba la atención ¡oye! Me ha pasado infinidad de veces con los
hombres que llaman mi atención y por mala suerte yo a ellos no les llamo.
PUNTO; pero haciendo de lado eso, Darcy es la persona más sensata y detallista,
aparte con cerebro, ¿qué si es orgulloso? En esta época todos lo somos.
4. Por último, la trama de amor entre
Lizzie y Darcy; a mí me encantó, es algo no muy fantasioso, te hace ver que a
veces con quien menos esperas terminas, a pesar de todo lo que puedas pensar de
esa persona.
Al
final de todo esto, debo decir que me gustó mucho el libro y prestando más
atención a la película todo fue yendo mejor. Así que pues, ahí está.
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